20 marzo 2004

Una luz tras la tragedia. Montserrat Ponsa

Una luz tras la tragedia

No es cierto que los ciudadanos votasen con el estomago como dicen algunos, en contra del gobierno por lo que había sucedido las últimas horas.
A lo largo de la jornada electoral fuí de las pocas personas que tenía clara la victoria de las izquierdas. ¿Porqué? Pues porqué confio en el ser humano, en los ciudadanos, y éstos no podían fallar.
Es cierto que en ocasiones como éstas, tristes, de terror, de rabia contenida, un ciudadano normal da su voto de confianza a quien preside su nación, no al aspirante, porqué, por lo normal, debe merecerle mayor respeto quién conoce los entrecijos. O sea que en España, el voto debía de ser para el gobierno de Aznar-Rajoy.
Porqué ocurrió lo contrario?
Los ciudadanos, los ultimos cuatro años, hemos debido soportar las inclemencias de unos gobernantes prepotentes, avasalladores, sordos. Han despreciado a la oposición como antes hicieran con el gobierno socialista que ejercía sus funciones –no olviden el vayase Sr, González con el que persistió toda una legislatura Aznar-.
Los ultimos años se nos ha exigido fidelidad a unas ideas con las que no comulgabamos una buena mayoria de ciudadanos, como quedó patente el 14-M: Afganistan, Prestige, Irak, fobias a los nacionalismos, cierre de periódicos no adictos, abolición de partidos elegidos democraticamente en las urnas. Tal vez el proceso ciudadano ha sido lento, pero sin lunar a dudas ha sido seguro. Poco a poco las gentes hemos ido asimilando toda la torpeza y maldad de quienes disponian –democraticamente- del poder, y a los que, democraticamente se lo hemos arrebatado, en casi todas las nacionalidades de España.
Algunos pensamos que ha sido muy favorable la movilización de medios internacionales. No pudieron esconder más patrañas, aunque, hasta el ultimo minuto, se mantuvieron firmes, prietas las filas, como decían en tiempos franquistas, para mantener su codiciado poder.
El pueblo ha sabido esperar, de igual forma que supo hacerlo ante la transición, sin ruido pero con tenacidad, sin esperpentos pero al unísono, con nuestro No a la guerra, con nuestro Si a la vida, con nuestro voto contra unas ideas que nos parecen desleznables, contra unas personas que no merecen ser consideradas lideres de nada, tal vez si de la mezquindad que ha comportado mucha tragedia, mucho deterioro a nuestra España y a sus tierras. Hemos optado por la Justícia social que pregona Rodríguez Zapatero, por la unión de todos los pueblos, por el respeto a las personas, no importa su pensamiento ni color. Empieza una nueva época. Si con la caida del Muro de Berlin acabava el Siglo XX, con la caida de las Torres gemelas en NY y la del imperio español, podemos anunciar que ha empezado el S XXI con grandes ilusiones y esperanzas. Creemos que , nuestro cambio, va a marcar un hito en el futuro del mundo. La tragedia ha comportado una luz de esperanza para que el futuro sea el de los seres humanos con plenos derechos. No al servicio de unos pocos.

Montserrat Ponsa i Tarrés, periodista, Catalunya
2671omt@comb.es

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