23 agosto 2013

Otra economía es posible. Marc Masmiquel


Otra economía: Los tres enlaces de Marc Masmiquel.

Otra economía es posible”. “No sólo es posible, es necesaria”. 

Hace poco más de un mes me encontré con Marc Masmiquel para hacerle una entrevista. Marc y yo pertenecimos hace unos años a una pequeña agrupación  humanista para el intercambio de ideas y realización de proyectos, fundada por Nuria Abad y bautizada por otro miembro del grupo, Antoni Font, como “Coopolis”. Pero el hombre, en este caso la mujer, propone y las circunstancias disponen: Después de poco más de un año intenso de reuniones y proyectos el verano y el resultado de las elecciones municipales (absurdo desde la supuesta racionalidad humana, pero real desde el cómputo de los votos) cortó la continuidad de la actividad de la agrupación.

En esta reunión Marc y yo estuvimos hablando, en agradable conversación un par de horas, pero la conversación resultó espontánea, natural y, como tal, poco estructurada. No tomé notas ni grabé (la grabadora no funcionó) la entrevista. Marc sí que pudo grabar parte de la conversación con su smartphon. No obstante pensó que sería ardua y costosa la tarea de transcribirla, por lo que, en lugar de mandarme la grabación me mandó un correo electrónico con tres enlaces muy relacionados con los temas que tratamos en la reunión:

“… para no dejarte sin nada te mando 3 enlaces de tres cosas... puedes hacer usos libre de todo ello, y a bote pronto me viene a la cabeza lo que te dije de la tv alemana:

y un artículo (debía ser breve, pero no lo fue) sobre el procomún:

de todos modos en esta otra entrevista hablo un poco de eso del bien común, por si te puede servir....

un fuerte abrazo,
hasta septiembre,
marc”

El primero nos remite, en inglés, a un conjunto de aportaciones solicitadas a jóvenes humanistas de distintos países por una televisión alemana, en la que Marc era el elegido joven español.

El segundo es un artículo, más bien un pequeño manual, sobre “Procomún, minka y economía del bien común” 

El tercero es una entrevista que le hace la revista digital Tendencias 21 que lleva por título: “Empresas y ayuntamientos de España comienzan a aplicar la Economía del Bien Común”. Ojalá fuese cierto y se expandiera a la mayoría de Ayuntamientos y Comunidades Administrativas. 

Los tres de gran interés para ir cambiando los modelos demoníacos especulativos y mortíferos económico, político, educativo y social por unos modelos solidarios que permitan evitar e invertir el suicidio global humano que las actuales provocan.

Antoni Ramis Caldentey
Psicòleg humanista social

http://arc46.com
 

07 agosto 2013

La España actual




La España actual

Ni me gusta ni la quiero.

Quiero a muchos españoles y españolas por una razón u otra (como detesto también a muchos otros y otras, posiblemente a los mismos que ellos deben detestar mis visiones, expectativas y deseos y a mi mismo si me conocen), pero no puedo querer al conjunto España-organización política-económica porque es todo lo contrario de aquello a que aspiro, deseo y quiero.

No quiero una España esclava, alfombra, de los hiperfuertes salvajes imperialistas y tirana e injusta con los pequeños, países y ciudadanos incluídos: “O eres de los míos, en cuyo caso te daré la razón (y algo más) aunque no la tengas, o jódete”.

No quiero una España que opta por procurar la máxima riqueza económica (concentrada en unos pocos de la propia Administración y amigos) en lugar de por la máxima riqueza social (totalmente repartida).

No quiero una España en la que el poder legislativo y ejecutivo son el mismo y ambos desean y procuran que también lo sea el judicial.

No quiero una España fascistoide y corrupta que defiende la mediocridad y cutrerío administrativo y exige la excelencia económica para tener derecho a una educación superior. No quiero una España en donde la solidaridad no sólo no es un fin sino que es un defecto criticable y criticado

No quiero una España chulesca en permanente conflicto con los pequeños: pueblos, naciones, o personas. Fuerte y valiente con los pequeños, débil, cobarde y sumisa con los grandes.

No quiero una España injusta que, aparte de la corrupción de sus gobernantes y amigos, su organización permite que los ricos más ricos del mundo y los pobres más pobres del mundo sean españoles.

No quiero una España cuyos gobernantes fascistoides exigen el cumplimiento a rajatabla de leyes de cuarto rango para que pagues intereses de usura y se pasa por el forro la primera de sus leyes, la Constitución, en su obligación de hacer que todos los españoles tengan una vivienda digna y suficiente y un trabajo digno y suficientemente remunerado: Más del 50% de jóvenes, universitarios incluidos, sin trabajo ni prestación. 0% de miembros de su secta sin trabajo y con prestaciones muchas veces muy sobredimensionadas en relación a su capacidad y actividad. Tanto que se ha convertido en estudio y profesión: miembro del partido, de la secta.

No quiero una España casposa e ignorante cuya fiesta nacional es la que es y que ataca su propia riqueza de la diversidad cultural y lingüística. Y que ataca a la defensa de la naturaleza, a su propia riqueza ecológica y a quienes las defienden.

Y lo que digo de España, exactamente igual, lo digo de Illes Balears, Mallorca, Palma o Felanitx. 

Antoni Ramis Caldentey
Psicòleg humanista social
07-08-2013