14 mayo 2026

Robin Hood. Capítulo 4

 


Apenas giró la puerta sobre sus goznes, un hombre que se colocó de forma que impedía que se volviera a cerrar, apareció y franqueó el umbral instantáneamente. Este hombre, joven, robusto y de colosal estatura, llevaba un largo hábito negro con capuchón y anchas mangas; una cuerda le servía de cinturón; un inmenso rosario le colgaba a un lado y su mano se apoyaba sobre un grueso y nudoso bastón de cornejo. 
Un viejo, vestido de la misma forma, seguía humildemente a este hermoso monje. 
Tras los saludos de costumbre, se reunieron en la mesa con los recién llegados, y la alegría y la confianza volvieron a aparecer. Sin embargo, los dueños de la choza no habían olvidado el silbido del piso de arriba y el del bosque, pero disimulaban sus temores para no asustar a sus huéspedes. 
—Buen guardabosque, recibe mis congratulaciones; ¡tú mesa está admirablemente bien servida! —exclamó el monje alto devorando una tajada de venado. 
Los comensales se miraban con ansiedad, solamente el monje parecía no inquietarse por nada y proseguía filosóficamente sus ejercicios gastronómicos. 
—¡Qué grande es la Providencia! —continuó tras un momento de silencio  
—Sin los ladridos de uno de vuestros perros, al que alarmaron los silbidos, no hubiésemos podido descubrir vuestra morada, y, con la lluvia que empezaba a caer, sólo hubiésemos tenido agua pura para refrescarnos, según las reglas de nuestra orden. 
Dicho esto, el monje llenó y vació su vaso. 
—¡Buen perro! —añadió el religioso inclinándose para acariciar con la mano al viejo Lance, que se encontraba casualmente tumbado a sus pies—¡Noble animal! 
Pero Lance, rehusando responder a las caricias del monje, se levantó, estiró el cuello olfateando y gruñó sordamente. 
—Robín, dame mi bastón y coge el tuyo —dijo Gilbert en voz baja. 
—Y yo —dijo el monje joven—, tengo un brazo de hierro, un puño de acero y un bastón de cornejo: todo está a vuestro servicio en caso de ataque. 
—Gracias —respondió el guardabosque—, creía que la regla de tu orden te prohibía emplear tus fuerzas para tal fin. 
—Pero, ante todo, la regla de mi orden me ordena prestar ayuda y asistencia a mis semejantes. 
—Paciencia, hijos míos —dijo el monje viejo—, no ataquéis los primeros. 
—Seguiremos vuestro consejo, padre; primero vamos a… 
Pero Gilbert fue interrumpido en la explicación de su plan de defensa por un grito de terror lanzado por Margarita. La pobre mujer acababa de ver en lo alto de la escalera al herido, al que se creía moribundo en su cama, y, muda de espanto, dirigía los brazos hacia la siniestra aparición. Las miradas de todos se dirigieron inmediatamente hacia aquel mismo sitio, pero ya estaba vacía la escalera. 
Gilbert lanzó una significativa mirada a Robín y éste, sin que nadie se diese cuenta y sin hacer más ruido que un gato en sus rondas nocturnas, trepó al último escalón. 
La puerta de la habitación estaba entreabierta y los reflejos de las luces de la sala penetraban en el cuarto; del primer vistazo pudo Robín ver que el herido, en lugar de guardar cama, inclinaba medio cuerpo fuera de la ventana y hablaba en voz baja con una persona que se encontraba fuera. 
Nuestro héroe, arrastrándose por el suelo, se deslizó hasta los pies del bandido y aguzó el oído. 
—La joven y el caballero están aquí —decía el herido—; acabo de verles. 
—Tanto mejor, ya no se nos escaparán. 
—¿Cuántos sois, muchachos? 
—Siete. 
—Ellos sólo son cuatro. 
—Pero lo más difícil es entrar, porque la puerta parece estar sólidamente cerrada, y oigo gruñir a una jauría de perros. 
—No nos ocupemos de la puerta; más vale que permanezca cerrada durante el tumulto para que la dama y su hermano no se nos vuelvan a escapar. 
—¿Qué vas a hacer entonces? 
—¡Pardiez!, ayudaros a entrar por la ventana. Tengo disponible la mano derecha y voy a atar a esta baranda mis sábanas y mantas. Vamos, preparaos para subir trepando. 
—¡Seguro! —gritó de pronto Robín; y cogiendo al bandido por las piernas intentó tirarlo fuera. 
La indignación, la cólera, el ardiente deseo de conjurar los peligros que amenazaban la vida de sus padres y la libertad de la bella Mariana, centuplicaron las fuerzas del muchacho. En vano intentó el bandido resistirse a un impulso tan brusco; tuvo que ceder y, perdiendo el equilibrio, desapareció en el aire para caer no sobre la tierra, sino en el depósito lleno de agua que se hallaba bajo la ventana. 
Los hombres de fuera, sorprendidos por la caída inesperada de su compadre, huyeron hacia el bosque, y Robín bajó a contar la aventura. Primero hubo risas, pero tras ellas llegó la reflexión; Gilbert indicó que los malhechores, repuestos de su sorpresa, atacarían de nuevo la casa; se prepararon otra vez para rechazarles y el viejo monje, el padre Eldred, propuso una oración general para invocar la protección del Altísimo. 
Todavía se encontraban rezando cuando unos gemidos entremezclados con bruscos silbidos sonaron en el depósito; la víctima de Robín llamaba en su socorro a los que habían huido; éstos, avergonzados por su escapada, se acercaron sin hacer ruido, ayudaron al herido a salir del agua, le colocaron casi moribundo sobre el cobertizo y deliberaron sobre un nuevo plan de ataque. 
—Vivos o muertos, tenemos que apoderarnos de Allan Clare y de su hermana —decía el jefe de esta banda de mercenarios—; son las órdenes del barón Fitz-Alwine, y preferiría desafiar al diablo o dejarme morder por un lobo rabioso antes que volver ante él con las manos vacías. De no ser por la torpeza del imbécil de Taillefer, ya habríamos regresado al castillo. 
Adivinarán nuestros lectores que el bribón al que Robín había tratado tan bien se llamaba Taillefer. En cuanto al barón Fitz-Alwine, pronto le conocerán; por ahora debe bastarles con saber que este vindicativo personaje juró la muerte de Allan, en primer lugar, porque Allan ama y es amado por lady Christabel Fitz-Alwine, su hija, y porque lady Christabel ha sido destinada a un rico señor de Londres; en segundo lugar, porque Allan también posee ciertos secretos políticos que si se revelasen serían la ruina y la muerte del barón. En estos tiempos feudales, el barón Fitz-Alwine, señor de Nottingham, tenía derecho sobre la vida y la muerte de todo el condado, y le era fácil emplear a sus hombres en sus venganzas personales. ¡Y qué hombres, gran Dios! Taillefer era la más bella muestra.   
A golpes de maza, el jefe hizo estremecerse la puerta, la cual habría cedido de no ser por una barra de hierro colocada transversalmente en el interior. 
El objetivo de Gilbert era ganar tiempo a fin de terminar sus preparativos defensivos; no tenía confianza en la solidez de su puerta y quería que, cuando la abriera él mismo, los bandidos encontraran una buena acogida. 
Parecía el jefe de una ciudadela a punto de ser asaltada; distribuía las funciones, ponía a cada uno en su puesto, inspeccionaba las armas y recomendaba prudencia y sangre fría por encima de todo. De valor no hablaba, pues los que le rodeaban habían dado muestras sobradas. 
—Separémonos —dijo Gilbert—; yo, en este ángulo, desde el que haré llover las flechas sobre los intrusos; vos aquí, Allan, listo para acudir a todas partes en que haga falta ayuda; tú, Lincoln… 
En aquel momento un viejo de colosal estatura y armado con un bastón proporcionado a ella entró en la sala. 
—Tú, Lincoln, al otro lado de la puerta, frente al buen hermano, vuestros bastones se moverán a una; pero aparta primero la mesa y las sillas para que el campo de batalla esté despejado. Apaguemos también las luces, el hogar da suficiente claridad. Respecto a vosotros, mis valientes perros —añadió el guarda acariciando a sus bulldogs—, y tú, Lance, querido, ya sabéis dónde morder, atención.  
Durante esta puesta a punto de la defensa, los asaltantes, cansados de golpear inútilmente la puerta, habían cambiado de táctica, y la casa del guardabosque corría gran peligro. Felizmente Robín vigilaba desde lo alto de su observatorio. 
—Padre —dijo sin elevar la voz desde lo alto de la escalera—, los bandidos amontonan leña delante de la puerta y van a prenderle fuego; son siete en total sin contar el herido, sin duda medio muerto. 
—¡Por la misa! —exclamó Gilbert— no les demos tiempo a encender ni un haz; mi leña está seca y en un abrir y cerrar de ojos la casa ardería como un fuego de San Juan. ¡Abrid deprisa, abrid, padre benedictino, y cuidado todos! 
El monje, manteniéndose de lado, alargó el brazo, levantó la barra de hierro, hizo rechinar los cerrojos, y un montón de maleza entró en la sala por la puerta entreabierta. 
—¡Hurra! —gritó el jefe de los bandidos, que fue el primero en meter la cabeza en la habitación—. ¡Hurra! 
Pero sólo pudo lanzar este grito y no dio más que un paso; Lance le saltó a la garganta, el bastón de Lincoln y el del padre cayeron simultáneamente sobre su nuca, y rodó inmóvil por el suelo. 
El hombre que le seguía corrió la misma suerte. 
El tercero también, pero los cuatro restantes, habiendo llegado a la lucha sin ser detenidos por los perros como había ocurrido con sus predecesores, entablaron un combate en regla,  combate que Gilbert y Robín, situados como estaban, hubiesen podido acabar rápidamente con ventaja para ellos con sólo vaciar las flechas de sus carcajes sobre los enemigos, que atacaban con lanzas; pero Gilbert, más que derramar sangre, prefería dejar al benedictino y a Lincoln la gloria de acogotar a los esbirros del barón Fitz-Alwine, y se contentaba, lo mismo que Allan Clare, con detener los lanzazos. 
Así, la sangre no había corrido salvo allí donde habían mordido los perros; Robín, avergonzado de su inactividad, quiso mostrar su habilidad, y, digno alumno de Lincoln en la ciencia del bastón como lo era de Gilbert en la del arco, se apoderó de un mango de alabarda y unió sus molinetes a los terribles molinetes de sus compañeros. 
Al acercarse Robín, uno de los bandidos, un coloso, un Hércules, lanzó carcajadas burlonas y feroces, esquivó a Lincoln y al monje e hizo un giro ofensivo sobre el adolescente. 
Pero Robín, sin alterarse, esquivó el lanzazo, que le hubiese ensartado, y respondiendo con un golpe recto y horizontal en pleno pecho, envió al bandido contra la muralla. 
—¡Bravo, Robín! —gritó Lincoln. 
—¡Infierno y muerte! —murmuró el bandido, que vomitaba cuajarones de sangre y parecía próximo a expirar. Pero, repentinamente, levantándose sobre sus corvas, fingió vacilar un momento, y, ebrio de furor se precipitó sobre Robín con el hierro de su lanza por delante. 

Robín estaba perdido. El desdichado había olvidado en su triunfo el mantenerse en guardia, y la lanza, rápida como el rayo, iba a traspasarle, cuando el viejo Lincoln, que controlaba hasta el menor detalle, tumbó al asesino de un bastonazo asestado perpendicularmente en el cráneo. 
—¡Y cuatro! —gritó riéndose. 
Efectivamente, cuatro bandidos yacían en el suelo, ya sólo quedaban luchando tres, los cuales parecían más dispuestos a huir que a mantener la ofensiva. 
Y es que la enorme rama de cornejo manejada por el padre benedictino no dejaba de acariciarles los miembros. 
¡Era hermoso ver al padre con su cabeza desnuda y aureolada de santa cólera, con sus mangas subidas hasta el codo, con su largo hábito recogido por encima de las rodillas! 
El ángel Gabriel luchando con el demonio no tenía una prestancia más terrorífica. 
Mientras que este heroico monje, ante el que Lincoln manifestaba la más viva admiración, proseguía la lucha con el arma en la mano, Gilbert, ayudado por Robín y Allan, ataba sólidamente los miembros de los vencidos que aún respiraban. Dos de ellos pedían gracia, un tercero estaba muerto; el jefe, al que Lance seguía atenazando la garganta con sus mandíbulas, agonizaba horriblemente. 
Lance hundió cada vez más profundamente sus agudos dientes en la garganta de su víctima; la arteria carótida y las  
venas yugulares fueron seccionadas y la vida del malhechor se fue con su sangre. 
Enterados de la muerte de su jefe, los bandidos pidieron misericordia. Al dueño de la casa correspondía decidir su suerte. 
Gilbert Head era dueño de la vida de estos bribones; hubiera podido darles muerte de acuerdo con los usos y costumbres de la época, en la que cada uno se tomaba la justicia por su mano, pero le horrorizaba verter sangre fuera de los casos de legítima defensa; así pues, tomó otro partido. 
Levantaron a los seis heridos, reanimaron las fuerzas de los más maltratados, se les ató las manos a la espalda, después se les ató juntos como a galeotes, y Lincoln, asistido por el joven monje, les condujo a algunas millas de la casa, hasta uno de los más tupidos lugares del bosque, dejándolos a solas con sus pensamientos. 
Taillefer no formaba parte del grupo. 
En el momento en que Lincoln iba a atarlo al resto de la fila había dicho: 
—¡Gilbert Head, Gilbert Head, haz que me lleven a una cama; debo hablarte antes de morir! 
—No, perro ingrato; lo que debería hacer es colgarte del árbol más cercano. 
—Escucha, lo que tengo que decirte es de la máxima importancia. 
Gilbert iba a negarse nuevamente, pero creyó escuchar de labios de Taillefer un nombre que despertaba en él todo un mundo de dolorosos recuerdos. 
—¡Anita! ¡pronunció el nombre de Anita! —murmuró Gilbert inclinándose inmediatamente sobre el herido. 
—Sí, he pronunciado el nombre de Anita —respondió débilmente el moribundo. 
—¡Y bien! habla, dime todo lo que sabes de Anita. 
—No, no estamos solos —dijo Taillefer señalando al anciano monje, el cual rezaba ante el cadáver del bandido. 
Luego, agarrando el brazo de Gilbert, el herido intentó levantarse, pero el anciano le rechazó vivamente. 
—¡No me toques, descreído! 
El desdichado volvió a caer de espaldas, y Gilbert, enternecido a pesar suyo, le levantó suavemente; el recuerdo de Anita mitigaba su cólera. 
—Gilbert —prosiguió Taillefer con voz cada vez más débil—, te he hecho mucho daño; pero voy a intentar repararlo. 
—No pido reparación; sólo escucho lo que tienes que decirme. 
—¿Así pues no me reconoces, Gilbert?
—Te reconozco por lo que eres, ¡un asesino, un maldito traidor! —gritó Gilbert, que ya tenía el pie en el umbral de la puerta. 
—Soy peor que todo eso, Gilbert; soy Ritson, Roland Ritson, el hermano de tu mujer. 
—¡Ritson! ¡Ritson! ¡Virgen santa, madre de Dios! ¿es posible? 
Y Gilbert cayó de rodillas junto al moribundo, que se debatía en las últimas angustias de la agonía. 


Perfil personal / Perfil político-ideológico (valores)


Perfil personal (o perfil político) 
 
Teniendo en cuenta las características de cada uno de los 9 factores bipolares, cada uno de nosotros puede trazar su perfil personal o el de otra persona conocida o el perfil político de un partido determinado o de una agrupación, sociedad o empresa. Los 9 factores bipolares son: 
 
1 Liberal – Autoritario 
2 Humanista – Capitalista 
3 Socialista – Individualista 
4 Democrático – Fascista 
5 Soberanista – Universalista
6 Ecologista – Antiambientalista 
7 Íntegro – Corrupto 
8 Veraz – Falso 
9 Izquierda - Derecha    
 
La preponderancia de la persona, partido grupo o sociedad evaluado/a, en la que predominan las características del primer polo de los dos de cada factor, corresponde a números positivos (del 1 al 5), cuando más destaca en el polo correspondiente, mayor es el número. Si predominan las del segundo polo de los dos de cada factor, corresponde a números negativos (del -1 al -5). Los números no tienen valor cuantitativo, sino sólo valor de situación en el perfil. 
 
Perfil personal, grupal o político 

Persona, grupo o partido:             Fecha de hoy:

1 Liberal – Autoritario. 
Liberal: Los liberales defienden la libertad de pensamiento, de expresión, asociación, prensa, la propiedad privada,... 
Autoritario: Los autoritarios defienden la concentración del poder, el abuso o exceso de la autoridad y la limitación de las libertades y derechos individuales y políticas. Un régimen autoritario puede alcanzar el poder a través de la violencia o mecanismos democráticos.
Autoritario                                   Liberal
-5    -4.   -3    -2    -1     0      1      2      3      4      5

2 Humanista - Capitalista. 
Humanista: Los humanistas tienen como objetivo de su actividad procurar el bien y la atención a las necesidades de todas las personas. 
Capitalista: Los capitalistas tienen como objetivo crear la mayor riqueza posible, independientemente de cómo conseguirla y a quién distribuirla.
  Capitalista                     Humanista
-5    -4.   -3    -2    -1     0      1      2      3      4      5

3 Socialista – Individualista. 
Socialista: Los socialistas priorizan las sociedades que forman las personas. Individualista: Los individualistas priorizan las libertades individuales de las personas, aunque éstas puedan perjudicar a los demás.
                Individualista                      Socialista
-5    -4.   -3    -2    -1     0      1      2      3      4      5

4 Democrático – Fascista. 
Democrático: Los democráticos reconocen una serie de valores como derechos de las personas, sociales, morales y éticos como son el respeto, libertad, tolerancia, igualdad, soberanía, justicia, participación, compromiso y solidaridad. 
Fascista: Los fascistas son autoritarios, militaristas, nacionalistas radicales (la patria), niegan los derechos humanos y políticos de las personas individuales y, en los casos extremos incluso el derecho a la vida ("matar a todos los que no son o no piensan como nosotros").
                 Fascista                             Democrático
--5    -4.   -3    -2    -1     0      1      2      3      4      5

5 Soberanista – Universalista. 
Soberanista: Los soberanistas aspiran al gobierno del grupo humano-social más cercano, empezando por el propio municipio, región o país y a relacionarse con otras comunidades soberanistas para los intercambios sociales y comerciales necesarios. 
Universalista: Los universalistas aspiran a un gobierno global lo más grande posible, sea todo el mundo o una parte de lo mismo: Europa, América, España,... 
                 Universalista               Soberanista 
-5    -4.   -3    -2    -1     0      1      2      3      4      

6 Ecologista – Antiambientalista. 
Ecologista: Los ecologistas defienden la naturaleza como entorno en el que vivimos todas las personas y porque la naturaleza es agradecida cuando se la respeta y protege y se puede volver muy agresiva de lo contrario (Danes, tornados, ventoleras, grandes incendios,...). 
Antiambientalista: Los antiambientalistas niegan (negacionistas que haya relación entre ambas cosas y no tienen cura cuando interesa alguna acción agresiva: sobreexplotación, sobreconstrucción en terreno fértil, sobreextracción de carbones, petróleos, agua y otros minerales, bombardeo de zonas de la tierra, excesivas emisiones,... 
                 Antiambientalista.             Ecologista 
-5    -4.   -3    -2    -1     0      1      2      3      4      5

7 Íntegro . Corrupto. 
Íntegro: Los íntegros cumplen su palabra dada, también los acuerdos, practican la honradez y honestidad en relación a sí mismos y los demás, son coherentes en la forma de pensar, decir y actuar, guardan coherencia entre lo que dicen y lo que hacen. 
Corrupto: Los corruptos son opacos en la gestión de recursos, no dan información sobre el uso de fondos públicos, cometen malversación y desvío de recursos, practican clientelismo y nepotismo, se dan y dan impunidad ante la corrupción y la ilegalidad. 
                 Corrupto                                  Íntegro 
-5    -4.   -3    -2    -1     0      1      2      3      4      5

8 Veraz – Falso. 
Veraz: Los veraces siempre dicen la verdad aunque ésta pueda perjudicarlo o sea desagradable ("diciendo las verdades pierden las amistades"). 
Falso: Los falsos mientras tanto, siempre que les convenga. Dicen una cosa y hacen otra.
                   Falso                          Veraz  
-5    -4.   -3    -2    -1     0      1      2      3      4      5

9 Izquierda – Derecha. 
Izquierda: Las personas, partidos y grupos de izquierda tienen los valores de igualdad social, solidaridad, diversidad, pluralismo, secularismo, Estado laico, internacionalismo, justicia social, estado del bienestar y ambietalismo. 
Derecha: Las personas, partidos y grupos de derecha tienen los valores de nacionalismo, conservadurismo, autoridad, identidad nacional, orden jerárquico, militarismo, seguridad, tradición y religión. 
                Derecha                               Izquierda
-5    -4.   -3    -2    -1     0      1      2      3      4      5  
 
 
 
 






Tus valores 3

 


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Tus Valores 3

Todas las personas actuamos movidos por valores. Cuando actuamos lo hacemos movidos por normas, principios, motivos y razones variadas que cada uno considera importantes. Estas normas, escritas o no, son los valores.  

Con este Cuestionario queremos ayudarte a descubrir cuáles son tus valores principales. 

Para cada una de las cuestiones debes contestar: 

5 = Totalmente de acuerdo 4 = Un poco de acuerdo 3 = Ni de acuerdo ni en desacuerdo 2 = Un poco en desacuerdo 1 = Totalmente en desacuerdo: 

1 Se diga lo que se diga, el dinero y las cosas que tienen son la mejor medida del éxito de una persona.  
2 Para mí es importante hacer cosas con las que se pueda conseguir algo u obtener éxito .   
3 Aunque a veces son obligados, intento evitar todos los riesgos posibles en mi vida.   
4 En este país se ha ido demasiado lejos en cuanto a promover la igualdad de derechos para todos.   
5 En este país se ha ido demasiado lejos en cuanto a promover la igualdad de derechos para todos.   
6 No vale la pena seguir estudiando si no te ayuda a seguir adelante en la vida.   
7 En esta vida nadie te regala nada, Si quieres cosas, tienes que luchar por conseguirlas.   
8 Un niño necesita un hogar con un padre y una madre para crecer felizmente .   
9 En la vida hay que contar con creencias religiosas o de otro tipo que inspiren nuestra manera de ser y nuestras acciones.  
10 Hay que razonar con cuidado todos los aspectos antes de emitir un juicio.  
11 En un mundo avanzado como el actual ya no se vive sin toda una serie de libertades concretas,   
12 Es mejor vivir día antes de ir haciendo planes para el futuro .   
13 En el futuro, lo que me interesa sobre todo, es encontrar las maneras y medios de expresar mi propia personalidad.   
14 No quiero que nadie planifique mi vida; yo cuidaré lo más importante en esta vida, que soy yo rnatiza   
15 El desarrollo de la ciencia y la tecnología nos proporcionará a cada cual más libertad y una vida mejor   
16 A veces hay que actuar con violencia, si no, no te hacen caso.   
17 De tanto en tanto necesito cambiar de amigos y de amistad y conocer gente nueva.   
18 Cada individuo debe tener la posibilidad de gozar de completa libertad sexual sin limitaciones,   
19 En esta vida hay que guiarse por algunos grandes principios y por una escala de valores básicos, 
20 En el futuro me gustaría vivir grandes pasiones de todo tipo .   
21 Me gusta que los que están por encima mío me digan las faltas que hago y cómo tengo que hacerlas cosas.   
22 Tal como están los problemas del trabajo, hoy vale más contar con buenos empresarios que con buenos artistas.   
23 El trabajo duro ofrece pocas garantías de éxito .  
24 No hay que conformarse con las cosas tal y como le vienen dados a uno; hay que transformar la realidad para cambiar hacia mejor.   
25 El diseño de los objetos y cosas dúos diario debe ser para hacerlos más funcionales y prácticos, no más bellos.prácticos, no rnás bellos.   
26 Una vez cumplido el mínimo necesario de estudio o trabajo, para ello hay que preocuparse es por pasárselo tan bien como sea posible.   
27 La vida que llevarnos es demasiado artificial. Hay que volver a vivir de acuerdo con las leyes de la Naturaleza: consumir productos naturales...   
28 Cuando he tomado una decisión es muy extraño que la cambie.   
29 Lo que importa es lo que pasa aquí y ahora, no all que sea la vida de uno en sí mismo.   
30 Lo ideal sería un mundo sin normas, sin leyes y sin autoridades .   
31 No importa tanto poseer cosas, gastar, etc., como sentirme bien conmigo mismo, sentirme bien en mi piel .   
32 Hay que hacer sacrificios para ir creando un futuro en la vida .   
33 Nuestra sociedad debe hacer todo lo necesario para asegurar que todo el mundo tenga las mismas oportunidades de tirar endavant_   
34 Estaría bien poder ir a descubrir mundos, aunque fuera al espacio.
35 En esta vida vale más que uno cuide de sí mismo, porque poca ayuda podrá esperar de los demás.  
36 Habrá que tomar medidas para controlar la instalación en nuestro país de trabajadores inmigrantes extranjeros.   
37 Los conflictos se arreglan antes con la decisión de una autoridad responsable superior que con el diálogo entre partes.   
38 En este mundo de ordenadores, robots y máquinas automáticas hay que reivindicar el papel de la imaginación, del soñar y de la fantasía.    
     
VALORES DE CADA UNA DE LAS CUESTIONES:  
 
1   Materialismo: ser como tener 
2. Motivación de éxito 
3. Inseguridad: incapaz de asumir riesgos. 
4. Antiigualitarismo 
5. Conformismo y darwinismo social 
6.  Utilitarismo, pragmatismo 
7   Responsabilidad y autonomía: sentido de lucha 
8. Modelización, disciplina, estabilidad, tradición 
9. Trascendencia 
10 Racionalismo, prudencia 
11. Disciplina y orden, restricción 
12. Inmediatismo: ir viviendo el momento 
13 Autonomía, afirmación personal 
14. Individualismo autodefensivo. Liberalismo 
15 Utopía científica. Eficacia. Tecnocratismo 
16. Violencia: el fin justifica los medios 
17 Dinamismo y sociabilidad 
18. Libertad privada individual 
19 Valores universales 
20 Imperio del corazón y de las emociones 
21 Dependencia y subordinación 
22 Pragmatismo economicista 
23 Minusvaloración del trabajo, desesperanza 
24 Reformismo 
25 Pragmatismo funcionalista 
26 Hedonismo 
27 Naturalismo ecol gico 
28 Manolitismo, Rigidez 
29 Presentismo. Despreocupación por el futuro 
30 Acracia. Libertarismo 
31 Ser más importante que tener. Equilibrio y desarrollo personal. Esencialismo 
32 Disciplina. Aplazamiento de las gratificaciones 33 Igualitarismo. Solidaridad
34 Sentido de Aventura
35 Individualismo no solidario
36. Segregación. Racismo 
37 Autoritarismo. Jerarquía 
38 Imaginación. Creatividad. Utopía 


Tus Valores 2

 



Nombre y linajes y edad         Fecha de hoy:

Tus Valores 2

Tus valores: 
Nuestros valores y creencias van cambiando a lo largo de nuestra vida en  función de  nuestras reflexiones, aprendizajes y acontecimientos y es útil revisarlos periódicamente. 
El objetivo de este ejercicio es ayudarte a identificar  tus valores y creencias. El ejercicio se realiza en cuatro pasos: 
1. De los 73 valores que verás a continuación y a los que puedes añadir otros que te parezcan relevantes, debes seleccionar los 15 que consideres más importantes. 
2. De estos 15 debes seleccionar los 10 más importantes. 
3. De esos 10, los 5 más importantes. 
4. Ordenar estos 5 por orden de importancia (siendo 1'1 el más importante). 

Estos pasos te deberían ayudar a identificar cuáles son los valores más importantes para  ti como principios que guían tu vida y determinar el grado en que se están cumpliendo en la actualidad.

Valores: 

Afecto 
Alegría Amistad 
Amor 
Aprendizaje 
Autenticidad 
Autodominio 
Autoestima 
Autoridad Bondad 
Carácter 
Coherencia 
Compasión 
Comprensión 
Compromiso 
Comunicación 
Confianza 
Constancia 
Crítica Constructiva 
Desprendimiento 
Dignidad 
Diversión 
ocilidad 
Ecología 
Empatía 
Entusiasmo 
Experiencia 
Felicidad 
Felicidad Familiar 
Fidelidad 
Flexibilidad 
Fortaleza Interior 
Generosidad 
Gratitud 
Honestidad 
Intel·lïgencia 
Justicia
Lealtad Libertad 
Magnanirnidad 
Mentalidad Abierta 
Obediencia 
Objetividad 
Optimismo 
Orden 
Paciencia 
Participación 
Patriotismo 
Pau 
Perdón 
Perseverancia 
Placer 
Profesionalidad 
Prudencia 
Pulcritud 
Puntualidad 
Respeto 
Responsabilidad 
Sacrificio 
Salud 
Seguridad Económica 
Sencillesa 
Sensibilidad 
Serenidad 
Servicio 
Sinceridad 
Sobriedad 
Sociabilidad 
Solidaridad 
Superación 
Transparencia 
Valentia 
Voluntad 



Tus valores 1, cosas que, para ti, valen la pena

 

Nombre, apellidos y edad Fecha:

Tus Valores 1

LOS VALORES: ¿QUÉ COSAS PIENSAS QUE VALEN LA PENA? 

Tus valores pueden hacer que te decantes hacia uno u otro tipo de actividad. Elige cinco aspectos, de la lista ofrecida, que encuentras importantes para decidirte a elegir una dedicación profesional. 

 Ganarme bien la vida  

-Quiero ganar mucho dinero, aunque por eso tenga poco tiempo para mi vida personal. -Prefiero un trabajo bien pagado que uno interesante. 

Seguridad 

-Prefiero una situación estable y segura que un empleo bien pagado pero inseguro o inestable.  

-Desearía un trabajo al que las posibilidades de promoción dependieran sobre todo de los años de antigüedad en la empresa.  

-Quisiera trabajar sabiendo siempre quién dirige y da las órdenes.  

-Prefiero ganar menos, con tal de tener todas las necesidades cubiertas en cuanto a accidentes, enfermedad, etc. 

Buenas relaciones sociales 

-Lo que yo quiero es un trabajo en el que haya buen ambiente entre los compañeros.  

-Prefiero trabajar con otras personas (en equipo), que no solo.  

-Prefiero un trabajo duro pero apreciado por los demás, que uno sencillo que pase desapercibido.  

-Prefiero un trabajo mal pagado en el que me sienta útil a los demás, que uno bien pagado en el que me sienta inútil. 

 Posibilidades de promoción i de futuro 

-Prefiero luchar por conseguir lo que quiero, aunque así me complique un poco la vida. -Prefiero pasar el riesgo de una carrera que me guste, aunque tenga que dejar pasar una buena remuneración inmediata.  

-Estoy dispuesto a trabajar en una empresa con posibilidades de promoción, aunque el primer sueldo sea bajo. 

-Prefiero una profesión que implique un reciclaje constante, en lugar de una más tradicional. 

 Auto-realización personal 

-Lo importante es hacer un trabajo que me guste mucho. 

-Es más importante trabajar de acuerdo a mis principios, que tener una "buena posición". 

-Quiero desarrollar plenamente mis facultades, para crear algo por mi mismo/a, sin importarme el riesgo y la incertidumbre del futuro. 

Clasifica, por orden de importancia, los cinco puntos que encuentres que quieres seguir. Aunque todos o la mayoría te pueden parecer atractivos, no se puede conseguir todo, tienes que decidirte. 

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Lo que yo quiero conseguir en el futuro, a través de mi trabajo, puede describirse así: 









03 mayo 2026

1 de mayo. Nuestras diversas entradas

 


Orígenes del 1 de mayo


Orígenes del 1 de mayo

El Día Internacional de los Trabajadores, celebrado el 1 de mayo, conmemora la lucha histórica del movimiento obrero por derechos laborales dignos, especialmente la jornada de 8 horas. Su origen se remonta a las brutales represiones contra trabajadores en Chicago, EE.UU., en mayo de 1886, culminando en la condena injusta de los llamados "Mártires de Chicago".


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El Día Internacional de los Trabajadores, el Primero de Mayo, es la jornada reivindicativa del movimiento obrero mundial.
Esta jornada de lucha por los derechos de los trabajadores fue establecida en el congreso obrero socialista celebrado en París en 1889. Se decidió que, en homenaje a los «Mártires de Chicago», trabajadores anarquistas ejecutados en Estados Unidos de América (EE.UU.) a raíz de la Revuelta de Haymarket de 1886, el 1 de mayo sería el día de 1 de mayo. En ese momento, la gran reivindicación que se estableció fue la jornada de ocho horas.

La huelga era el instrumento que se decidió emplear cada 1 de mayo para forzar a la patronal ya los estados liberales a aceptar la jornada de ocho horas.

La campaña tuvo mucho éxito y, poco a poco, tomó importancia y se consolidó como jornada de lucha a lo largo del siglo XX de todo el movimiento obrero internacional, más allá de las tendencias y facciones ideológicas.[2] Con la conquista de mejoras laborales y sociales, el día fue perdiendo carga reivindicativa para tomar un cariz más festivo y de remembranza de los hechos de Chicago de 1886. Actualmente, casi en todos los países occidentales (Estados Unidos y Gran Bretaña son excepciones notables) es un día festivo.

Historia. Origen de la conmemoración

Los hechos que dieron lugar a esta celebración están contextualizados en los inicios de la Revolución Industrial en EE.UU. A finales del siglo xix, Chicago era la segunda ciudad en número de habitantes de EE.UU. Del oeste y del sudeste llegaban cada año por ferrocarril miles de ganaderos desempleados, creando las primeras villas humildes que albergaban cientos de miles de trabajadores. Además, estos centros urbanos acogieron a emigrantes llegados de todo el mundo a lo largo del siglo xix.

La reivindicación de la jornada laboral de ocho horas

Fotografía de un taller de Indiana, de Lewis Hine, 1908.

Las malas condiciones laborales de los trabajadores en plena revolución industrial contribuyeron al surgimiento del movimiento obrero y sus reivindicaciones.

Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de ocho horas. Uno de los objetivos prioritarios era hacer valer la máxima de: «ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio y ocho horas de descanso». [Nota 2] En este contexto se produjeron varios movimientos; en 1829 se formó un movimiento para solicitar en la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas.

Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de dieciocho horas, excepto en caso de necesidad. Si no había tal necesidad, cualquier funcionario de una compañía de ferrocarril que hubiera obligado a un maquinista o fogonero a trabajar jornadas de dieciocho horas diarias debía pagar una multa de 25 dólares.

La mayoría de los obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, pero tenía más preponderancia la Federación Americana del Trabajo, inicialmente socialista (aunque algunas fuentes señalan su origen anarquista). En su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, ésta había resuelto que a partir del 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas y que se organizaría una huelga si no se obtenía esta reivindicación. También recomendó a todas las uniones sindicales que trataran de hacer leyes al respecto en sus jurisdicciones. Esta resolución despertó el interés de las organizaciones, que veían la posibilidad de obtener mayor cantidad de puestos de trabajo con la jornada de ocho horas, reduciendo así el paro.

En 1868, el presidente Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo la jornada de ocho horas, pero ni la patronal, ni los gobiernos de muchos estados acostumbraban a respetarla, ni hacerla respetar. Al poco tiempo, diecinueve estados sancionaron leyes con jornadas máximas de ocho y diez horas, aunque siempre con cláusulas que permitían aumentarlas entre catorce y dieciocho horas. Sin embargo, debido a la falta de cumplimiento de la Ley Ingersoll, las organizaciones laborales y sindicales de EEUU se movilizaron. La prensa reaccionaria, y alineándose con las tesis empresariales, calificaba al movimiento como «indignante e irrespetuoso», «delirio de lunáticos poco patriotas», y manifestó que era «lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo».

El dia 1 de mayo

Karl Marx y Friedrich Engels, en la década de 1880, intelectuales clave en sentar las bases del socialismo científico y el marxismo, pilares fundamentales de una parte significativa del movimiento obrero.

El 1 de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga mientras que otros 200.000 obtenían esta conquista con la simple amenaza de paro.

En Chicago, donde las condiciones de los trabajadores eran mucho peor que en otras ciudades del país, las movilizaciones siguieron los días 2 y 3 de mayo. La única fábrica que trabajaba era la fábrica de maquinaria agrícola McCormick que estaba en huelga desde el 16 de febrero porque querían descontar a los obreros una cantidad de sus salarios para la construcción de una iglesia. La producción se mantenía a base de ardillas. El día 2 la policía había disuelto violentamente una manifestación de más de 50.000 personas, y el día 3 se celebraba una concentración frente a la entrada; cuando estaba en la tribuna el anarquista August Spies, sonó la sirena de salida de un turno de ardillas. Los concentrados se arrojaron sobre los scabs (amarillos), comenzando una pelea campal. Una compañía de policías, sin ningún aviso, procedió a disparar a quemarropa sobre la gente produciendo 6 muertos y varias decenas de heridos.

El periodista Adolf Fischer, redactor del Arbeiter Zeitung, corrió en su diario donde redactó una proclama (que después se utilizaría como principal prueba acusatoria en el juicio que le llevó a la horca) imprimiendo 25.000 hojas volantes. La proclama decía:

Trabajadores: la guerra de clases ha empezado. Ayer, frente a la fábrica McCormik, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza!
¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de ovejas. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria.
Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal modo que los dueños lo recuerden por mucho tiempo.

Es la necesidad lo que nos hace llamar: ¡A las armas!

Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos ya sus padres fusilados, mientras que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden...

¡Seca sus lágrimas, los que sufre!

¡Tenga coraje, esclavos! ¡Levántense!

La proclama terminaba convocando un acto de protesta para el día siguiente, el 4 de mayo a las cuatro de la tarde, en la plaza de Haymarket. Se consiguió un permiso del alcalde Harrison para realizar un acto a las 19.30 en el parque de Haymarket. Los hechos que allí sucedieron son conocidos como la Revuelta de Haymarket.

La revuelta de Haymarket


Uno de los más célebres grabados de la Revuelta de Haymarket, que muestra, de forma inexacta, a Samuel Fielden dirigiéndose al público al tiempo que estalla el explosivo y comienzan los disturbios.

Se concentraron en la plaza de Haymarket más de 20.000 personas que fueron reprimidas por 180 policías uniformados. Un artefacto explosivo estalló entre los policías produciendo un muerto y varios heridos. La policía abrió fuego contra la multitud, matando e hiriendo a decenas de obreros.

Se declaró el estado de sitio y el toque de queda, y se detuvo a cientos de trabajadores que fueron golpeados y torturados, acusados ​​del asesinato del policía.

Estos hechos represivos fueron apoyados por una campaña de prensa con citas como:

«Qué mejores sospechosos que la plana mayor de los anarquistas. En la horca los sucios asesinos, rufianos rojos comunistas, monstruos sanguinarios, fabricantes de bombas, gentuza que no son otra cosa que el retraso de Europa que buscó nuestras costas para abusar de nuestra hospitalidad y desafiar a la autoridad de nuestra nación, y que en todos estos años no han hecho otra cosa que proclamarse.

La prensa reclamaba un juicio sumarísimo por parte del Tribunal Supremo, responsabilizando a ocho anarquistas ya todas las figuras prominentes del movimiento obrero.

El 21 de junio de 1886 se inició la causa contra 31 acusados, que después quedaron en ocho. Las irregularidades en el juicio fueron muchas, violando todas las normas procesales en su forma y fondo, tanto que llegó a ser calificado de «juicio farsa». Los juzgados fueron declarados culpables. Tres de ellos fueron condenados a prisión y cinco a muerte, los cuales serían ejecutados en la horca. El detalle de las condenas es el siguiente:

Prisión:
 
Samuel Fielden: inglés, 39 años, pastor metodista y obrero textil, condenado a cadena perpetua.
Oscar Neebe: estadounidense, 36 años, vendedor, condenado a 15 años de trabajos forzados.
Michael Schwab: alemán, 33 años, tipógrafo, condenado a cadena perpetua..

A muerte  

George Engel: alemán, 50 años, tipógrafo.
Adolf Fischer: alemán, 30 años, periodista.
Albert Parsons: estadounidense, 39 años, periodista, esposo de la mexicana Lucy González Parsons, aunque se probó que no estuvo presente en el sitio, se entregó para estar con sus compañeros y fue juzgado igualmente.
August Vincent Theodore Spies: alemán, 31 años, periodista.
Louis Lingg: alemán, 22 años, carpintero, por no ser ejecutado se suicidó en su propia celda.

Las condenas fueron ejecutadas el 11 de noviembre de 1887. El cubano José Martí, que por aquel entonces estaba trabajando como corresponsal en Chicago para el diario argentino La Nación, lo narró así:

«...salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas frente al cadalso como en un teatro... Firmeza en el rostro de Fischer, oración en el de Spies, orgullo en el de Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: «la voz que vaya a sofocar será más poderosa en el futuro. Les bajan las capuchas, después una señal, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza asustable...»

Además, los sucesos de Chicago costaron la vida de muchos trabajadores y dirigentes sindicales. No existe un número exacto, pero fueron miles los despedidos, detenidos, procesados, heridos de bala o torturados. La mayoría eran inmigrantes europeos: italianos, españoles, alemanes, irlandeses, rusos, polacos y otros países eslavos.

Consecución de la jornada laboral de ocho horas

El tiroteo de Fourmies (1891)

En mayo de 1886, varios sectores patronales accedieron a otorgar la jornada de ocho horas a cientos de miles de obreros. El éxito fue tal, que la Federación de Gremios y Uniones Organizadas expresó su gozo con estas palabras:

«Nunca en la historia de este país ha habido un levantamiento tan general entre las masas industriales. El deseo de una disminución de la jornada de trabajo ha impulsado a millones de trabajadores a afiliarse a las organizaciones existentes, cuando hasta ahora habían permanecido indiferentes a la agitación sindical.»

La consecución de la jornada de ocho horas marcó un punto de inflexión en el movimiento obrero mundial. El propio Friedrich Engels, en el prefacio de la edición alemana de 1890 de El manifiesto comunista, dice:
«Pues hoy en el momento en que escribo estas líneas, el proletariado de Europa y América pasa revista a sus fuerzas, movilizadas por primera vez en un solo ejército, bajo una sola bandera y para un solo objetivo inmediato: la fijación legal de la jornada normal de ocho horas, proclamada ya en 1866 por el Congreso de la Internacional celebrado en Ginebra8 de 9. El espectáculo de hoy demostrará a los capitalistas y terratenientes de todos los países que, en efecto, los proletarios de todos los países están unidos. ¡Oh, si Marx estuviera a mi lado para verlo con sus propios ojos!»

En 1889, la Segunda Internacional se reúne en París con motivo del centenario de la Revolución Francesa y la Exposición Universal. Bajo la dirección de Jules Guesde y del Partido Obrero Francés (Guesde inventó el término «fiestas del trabajo» en 1890) y sobre una propuesta de Raymond Lavigne, la Internacional Socialista decide el 20 de julio de 1889 que cada 1 de mayo sea un día de manifestación con el objetivo de reducir la jornada. El día simbólico, 1 de mayo, se eligió en referencia a los sucesos de la plaza Haymarket de Chicago.

El 1 de mayo de 1890, y el evento se celebra por primera vez, en la mayoría de los países, con varios actos. El 1 de mayo de 1891, en Fourmies, la manifestación se convierte en tragedia cuando los soldados dispararon contra la multitud y diez personas murieron, entre ellas dos niños de once y trece años- Con este nuevo evento, el 1 de mayo queda arraigado en la tradición de lucha de los trabajadores europeos. Activistas se enganchan en la ropa una rosa escarlata (una rosa silvestre o una englantina roja), flor tradicional del norte de Francia, en la memoria del derramamiento de sangre y en referencia a Fabre d'Églantine. Unos meses después, en Bruselas, la Internacional Socialista renueva el carácter de protesta e internacional del 1 de mayo.

Consolidación i extensión durante el siglo xx 

Tras los sucesos en Estados Unidos de América, la Segunda Internacional dio un gran impulso a los intentos por convertir el 1º de mayo en un día festivo, siempre reivindicando simultáneamente la reducción a ocho horas de la jornada laboral. En 1904, la Segunda Internacional, reunida en Amsterdam, pidió a "todos los partidos, sindicatos y organizaciones socialdemócratas luchar energéticamente en el Primero de Mayo para conseguir el establecimiento legal de la jornada de ocho horas y que se cumplieran las demandas del proletariado para conseguir la paz universal". Al mismo tiempo, el congreso hizo "obligatoria a las organizaciones proletarias de todos los países dejar de trabajar el 1 de mayo, siempre que fuera posible y sin perjuicios para los trabajadores". De este modo, en todo el mundo las organizaciones trataron de hacer del Primero de Mayo un día festivo oficial en honor de la clase obrera, lo que se logró paulatinamente en la mayoría de países.

En Europa, durante la década de 1910, se sucedieron algunos hitos. El 23 de abril de 1919, el Senado francés ratificó la jornada laboral de ocho horas e hizo que por primera vez el 1 de mayo de 1919 fuese un día no laborable. Dos meses antes en el Estado español, la célebre Huelga de La Canadiense, dirigida por los movimientos anarquistas en Barcelona, ​​había logrado que se aprobara en todo el país el «Decreto de la jornada de ocho horas de trabajo», haciendo de España el primer país de Europa en promulgar esta reivindicación, si bien años después, entre 1923 y 1930, se celebra de la manifestación de durante la dictadura militar del general Primo de Rivera, aunque de 1931 a 1936, durante la Segunda República, se conmemoró en las principales ciudades del estado.


Manifestación del Primero de Mayo de 1950 en Berlín Oriental, República Democrática Alemana.

Después de la Segunda Guerra Mundial y la adopción del socialismo como sistema económico en numerosos países de Europa y Asia, y más tarde de África y América, se dio un nuevo impulso al Día de los Trabajadores, al tiempo que en los países capitalistas de Europa, la influencia de los partidos de izquierdas crecía, y con ellos las celebraciones en ese día. Por tanto, el Primero de Mayo se convirtió durante la segunda mitad del siglo xx en un día de grandes celebraciones oficiales, manifestaciones populares y desfiles militares en países como la Unión Soviética, donde se hicieron célebres los grandes desfiles frente al Kremlin de Moscú y el mausoleo de Lenin, la República Democrática Alemana o la República Popular China.

En 1954, el papa Pío XII declaró el 1 de mayo festividad de San José Obrero, en la Plaza de San Pedro de Ciudad del Vaticano, añadiendo un mensaje católico a ese día, y abriendo un nuevo concepto de «obreros católicos», con reivindicaciones sociales y fe, siempre en oposición a los métodos e ideas de hostiles por lo general a la religión. Esta fiesta reanudó la iniciativa del papa León XIII, que en 1889 había hecho en San José, «el patrón de los padres y de los trabajadores» para dar un modelo piadoso a los trabajadores.

Por el contrario, sobre todo en EEUU, se desalentaron tanto desde las empresas como desde el gobierno las celebraciones del 1º de mayo, para evitar una mayor influencia de los partidos y sindicatos de izquierda en el país en plena Guerra Fría con el bloque socialista. En Portugal por ejemplo, el Día Internacional de los Trabajadores comenzó a celebrarse libremente después del triunfo de la Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974, y en el Estado español no se celebró entre 1939 y 1977, durante la dictadura de Francisco Franco.

Debido al clima de reivindicación por un lado y la división del mundo por otro durante la segunda mitad del siglo xx, las celebraciones del Día Internacional de los Trabajadores derivaron en algunas ocasiones en numerosos enfrentamientos, altercados y masacres, que provocaron o fueron motivo de cambios políticos con relevancia nacional e internacional en algunos casos.

Siglo XXI i actualidad

En la actualidad, muchos países rememoran el Primero de Mayo como el origen del movimiento obrero moderno. Hay algunos que no lo hacen, siendo por lo general países de colonización británica, como Estados Unidos de América, Puerto Rico y Canadá, que celebran el Labor Day («Día del Trabajo») el primer lunes de septiembre; Nueva Zelanda, el cuarto lunes de octubre. En Australia, cada estado federal decide la fecha de celebración: el primer lunes de octubre en el Territorio de la Capital Australiana, Nueva Gales del Sur y Australia Meridional; el segundo lunes de marzo, en Victoria y Tasmania; el primer lunes de marzo, en Australia Occidental; y el primero de mayo en Queensland y el Territorio del Norte. En Japón se celebra el 23 de noviembre.

Dado que la festividad tiene un carácter oficial en muchos países, actualmente parte de la población sigue participando en las celebraciones y sus reivindicaciones, mientras que otra parte se toma el día de descanso para realizar actividades de ocio.

El Primero de Mayo en los Paises Catalanes

Primero de Mayo anticapitalista en Barcelona (2009)

El movimiento obrero en Cataluña era bastante importante a finales del siglo XIX, especialmente en ciudades como Barcelona, ​​Reus, Manresa, Igualada o Mataró, donde dominaban sobre todo las tendencias anarquistas y socialistas.

El Primero de Mayo se celebró por primera vez en Barcelona en 1890, y fue la primera ciudad del estado español en celebrar este día reivindicativo. La propuesta se extendió por todo el Principado y la Comunidad Valenciana. Se hizo un mitin en el Teatre Tívoli, en el que se reclamó la jornada laboral de ocho horas, y después, una manifestación de 20.000 ciudadanos recorrió las Ramblas para llegar hasta la Delegación del gobierno donde entregaron sus demandas, porque además de la jornada de ocho horas, se reclamaba la de seis para los obreros de entre 14 y 1 trabajo nocturno, las treinta y seis horas seguidas de descanso a la semana... Hubo también una manifestación en el campo de las Carolinas, una explanada situada en el Paral·lel, un lugar equidistante de diferentes barrios populares de la ciudad, como Sants y Hostafrancs, el Raval, el Clot..., donde ya hacía días que se concentraban los trabajadores con motivo de las vanas

Actualmente en los Países Catalanes, el Primero de Mayo es conmemorado con diversas manifestaciones por las calles de las ciudades Barcelona, ​​Valencia, Palma, Lérida, Castellón de la Plana, Vilanova y la Geltrú, Gerona, Alicante, Perpiñán o Tarragona, donde discurren movilizaciones de diferentes sindicatos como Comisiones Obreras y Unión General de Trabajadores, la Confederación General del Trabajo, Fuerza Obrera Sindical, la Intersindical-CSC.

También hay otras manifestaciones anticapitalistas, en las que participan la Confederación General del Trabajo, Izquierda Independentista, Intersindical Alternativa de Cataluña, Partido Comunista del Pueblo de Cataluña, Revuelta Global, Coordinadora Repartimos el Trabajo y la Riqueza, asambleas de barrios del movimiento surgido del 15-M, la Plata la Asamblea de Docentes de las Islas Baleares y plataformas en defensa de la salud y la educación, entre otros.