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13 junio 2012

Los Funcionarios. Francisco J. Bastida

Los Funcionarios

Francisco J. Bastida, Catedrático de Derecho Constitucional

Con el funcionariado está sucediendo lo mismo que con la crisis económica. Las víctimas son presentadas como culpables y los auténticos culpables se valen de su poder para desviar responsabilidades, metiéndoles mano al bolsillo y al horario laboral de quienes inútilmente proclaman su inocencia. Aquí, con el agravante de que al ser unas víctimas selectivas, personas que trabajan para la Administración pública, el resto de la sociedad también las pone en el punto de mira, como parte de la deuda que se le ha venido encima y no como una parte más de quienes sufren la crisis. La bajada salarial y el incremento de jornada de los funcionarios se aplaude de manera inmisericorde, con la satisfecha sonrisa de los gobernantes por ver ratificada su decisión.

Detrás de todo ello hay una ignorancia supina del origen del funcionariado. Se envidia de su status -y por eso se critica- la estabilidad que ofrece en el empleo, lo cual en tiempos de paro y de precariedad laboral es comprensible; pero esta permanencia tiene su razón de ser en la garantía de independencia de la Administración respecto de quien gobierne en cada momento; una garantía que es clave en el Estado de derecho. En coherencia, se establece constitucionalmente la igualdad de acceso a la función pública, conforme al mérito y a la capacidad de los concursantes. La expresión de ganar una plaza «en propiedad» responde a la idea de que al funcionario no se le puede «expropiar» o privar de su empleo público, sino en los casos legalmente previstos y nunca por capricho del político de turno. Cierto que no pocos funcionarios consideran esa «propiedad» en términos patrimoniales y no funcionales y se apoyan en ella para un escaso rendimiento laboral, a veces con el beneplácito sindical; pero esto es corregible mediante la inspección, sin tener que alterar aquella garantía del Estado de derecho.

Los que más contribuyen al desprecio de la profesionalidad del funcionariado son los políticos cuando acceden al poder. Están tan acostumbrados a medrar en el partido a base de lealtades y sumisiones personales, que cuando llegan a gobernar no se fían de los funcionarios que se encuentran. Con frecuencia los ven como un obstáculo a sus decisiones, como burócratas que ponen objeciones y controles legales a quienes piensan que no deberían tener límites por ser representantes de la soberanía popular. En caso de conflicto, la lealtad del funcionario a la ley y a su función pública llega a interpretarse por el gobernante como una deslealtad personal hacia él e incluso como una oculta estrategia al servicio de la oposición. Para evitar tal escollo han surgido, cada vez en mayor número, los cargos de confianza al margen de la Administración y de sus tablas salariales; también se ha provocado una hipertrofia de cargos de libre designación entre funcionarios, lo que ha suscitado entre éstos un interés en alinearse políticamente para acceder a puestos relevantes, que luego tendrán como premio una consolidación del complemento salarial de alto cargo. El deseo de crear un funcionariado afín ha conducido a la intromisión directa o indirecta de los gobernantes en procesos de selección de funcionarios, influyendo en la convocatoria de plazas, la definición de sus perfiles y temarios e incluso en la composición de los tribunales. Este modo clientelar de entender la Administración, en sí mismo una corrupción, tiene mucho que ver con la corrupción económico-política conocida y con el fallo en los controles para atajarla.

Estos gobernantes de todos los colores políticos, pero sobre todo los que se tildan de liberales, son los que, tras la perversión causada por ellos mismos en la función pública, arremeten contra la tropa funcionarial, sea personal sanitario, docente o puramente administrativo. Si la crisis es general, no es comprensible que se rebaje el sueldo sólo a los funcionarios y, si lo que se quiere es gravar a los que tienen un empleo, debería ser una medida general para todos los que perciben rentas por el trabajo sean de fuente pública o privada. Con todo, lo más sangrante no es el recorte económico en el salario del funcionario, sino el insulto personal a su dignidad. Pretender que trabaje media hora más al día no resuelve ningún problema básico ni ahorra puestos de trabajo, pero sirve para señalarle como persona poco productiva. Reducir los llamados «moscosos» o días de libre disposición -que nacieron en parte como un complemento salarial en especie ante la pérdida de poder adquisitivo- no alivia en nada a la Administración, ya que jamás se ha contratado a una persona para sustituir a quien disfruta de esos días, pues se reparte el trabajo entre los compañeros. La medida sólo sirve para crispar y desmotivar a un personal que, además de ver cómo se le rebaja su sueldo, tiene que soportar que los gobernantes lo estigmaticen como una carga para salir de la crisis. Pura demagogia para dividir a los paganos.
En contraste, los políticos en el poder no renuncian a sus asesores ni a ninguno de sus generosos y múltiples emolumentos y prebendas, que en la mayoría de los casos jamás tendrían ni en la Administración ni en la empresa privada si sólo se valorasen su mérito y capacidad. Y lo grave es que no hay propósito de enmienda. No se engañen, la crisis no ha corregido los malos hábitos; todo lo más, los ha frenado por falta de financiación o, simplemente, ha forzado a practicarlos de manera más discreta.

Francisco J. Bastida.
Catedrático de Derecho Constitucional.

30 mayo 2012

El daño y la incoherencia de Rajoy y su Gobierno


“Habrá recortes en todo menos en pensiones, educación y sanidad” Rajoy antes de la toma de posesión como Presidente del Gobierno.
Seis meses después los recortes han alcanzado a las pensiones por el aumento del IRPF y mucho más en educación y sanidad.

Desde que alcanzó el poder mediante una mayoría absoluta, dictadura absoluta, de la minoría de votantes, al gobierno de Rajoy no se le ha oído hablar más que de economía, “de la crisis económica heredada del gobierno de Rodríguez Zapatero” (aún no se ha estrenado en arte, cultura, educación, ética, estética,...), de que ellos, salva-patrias, lo iban a arreglar todo a base de expoliar los recursos públicos y favorecer la iniciativa privada (ojalá estuviéramos, económicamente –número de parados, sueldos públicos, condiciones en sanidad y educación, prima de riesgo- en los números del último día del gobierno de Zapatero). El gobierno del PP era malísimo en gestionar los recursos públicos, en funcionarios, sanidad, educación, servicios sociales,... pero buenísimo en economía: Nos iban a sacar, de forma casi inmediata, de la crisis económica y del paro. Se cumplen los peores presagios, en mayor grado de lo previsto, en todos los recortes de recursos públicos, pero no los referentes a su bondad económica, sino todo lo contrario: Todos los indicadores económicos están mucho peor que el día en que el anterior gobierno dejó el poder. Y sigue.

En los recortes presupuestarios del gobierno de Rajoy (2012)
destaca que frente a la reducción de más del 50% en cooperación, 20% en educación y 14% en Sanidad, se reduce sólo un 9% en los presupuestos del Ministerio de la Guerra (eufemísticamente llamado de Defensa, que no defensa nada, ni siquiera contra el hostigamiento de Gibraltar a los pesqueros españoles en aguas españolas; pero sí que hace la guerra, en Afganistán, Libia,... y cuando es necesario intimida a Marruecos en Perejil), y a un 0% en la ayuda a los privilegios de la Iglesia Católica.

Incomprensible, desde la ética política (pero muy lógico en la estrategia neofascista), el que Rajoy nombrara a Pedro Morenés, ministro de defensa proviniendo de la dirección de empresas privadas de fabricación de armas (las dos última “Segur Ibérica” e “Instalaza”) Y más incomprensible, indignante y nauseabundo es que este ministro, en plena época de recortes, indemnice a su antigua empresa Instalaza con 40 millones de euros por el “daño emergente y lucro cesante” que sufre esta empresa por la prohibición de fabricar, almacenar y comerciar con “bombas de racimo” (estas bombas que matan y dañan gravemente los cuerpos de gente de las poblaciones civiles). Se les indemniza por hacerles cumplir la ley y la ética de vida (nausea de país, nausea de gobierno).

Como incoherencia ética y política es la nacionalización (forma de ingresar 24.000 millones de euros públicos; más de 10 veces el presupuesto general de educación o el presupuesto general de sanidad de 2012) a Bankia. De manera que la ideología lleva a privatizar todo lo posible, mientras que aquí se nacionaliza (lo contrario de privatizar) porque Bankia es un conjunto de bancos dirigidos por gestores del partido popular, con mayoría de accionistas e impositores de este partido. Consecuentemente se rescata el déficit provocado por su mala gestión mediante dinero público, como digo más de 10 veces el presupuesto de educación o de sanidad y ya avisa: Cuando se haya saneado y recuperado el déficit se volverá a privatizar (¿se devolverá a las arcas del Estado la cantidad aportada más los intereses devengados por esta cantidad?). Y, ahora, cuando se pide una investigación del por qué se ha llegado a esta situación y que se aclare realmente cuál es esta situación, así como la comparecencia de Rajoy y todos los responsables gestores el Gobierno niega esta solicitud (de todos los partidos excepto el PP y de todos los sindicatos, organizaciones empresariales y sociedad civil) “porque lo único que conseguiría esta comparecencia e investigación es ruido mediático y confrontación contra el PP que no conviene en estos momentos –ni en ningún otro-“. Pues si cuando se ingresa 10 veces el presupuesto de educación en dinero público en un banco privado gestionado por el PP no se pueden pedir explicaciones, ¿cuándo se podrán pedir? Si es así, que no quieren dar explicaciones de las razones por las que se necesita el dinero de todos los españoles para sanear un banco privado que aporten estos 24.000 millones de euros los miembros del Gobierno de su dinero y patrimonio particular o los miembros del pp que estén de acuerdo en la inconveniencia de dar estas explicaciones.
Y, llueve sobre mojado, cuando todos los accionistas de Bankia pierden millones de euros por los problemas de la entidad (y todos los ciudadanos por el rescate público del banco privado), un ex directivo de Bankia y de la Caja de Valencia, también intervenida, Aurelio Izquierdo, tiene derecho a casi 14 millones de euros de indemnización en pensiones y compromisos de prejubilación, lo mismo que otros directivos en cantidades inferiores. Lo mismo que pasó con la quiebra de Lehman Brothers y, dado que el ministro de economía del Gobierno de Rajoy y del partido Popular, Luis de Guindos es un hombre ligado, en el pasado, a Lehman Brothers, ya saben cómo se puede hacer eso de indemnizaciones millonarias para directivos de entidades financieras que empobrecen a los accionistas y a todos los ciudadanos porque los gobiernos deben acudir en el rescate de estas entidades con dinero público. De vergüenza, para quienes la tienen.

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Antoni Ramis Caldentey
Psicólogo humanista social
Mayo de 2012
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07 mayo 2012

La política de recortes sociales de Rajoy

... y de todos los sistemas capitalistas.

¿Porqué necesitamos hacer tantos recortes que implican nuestro empobrecimiento?: Para pagar la deuda pública.
Pero, ¿cómo se ha generado esta inmensa deuda pública que obliga a no pagar servicios sociales, despedir trabajadores, cerrar hospitales, reducir presupuestos para educación, sanidad y servicios sociales?
Preguntale a Rajoy y a sus amigos titiriteros de los mercados que, a su vez, son titiriteros de los gobiernos que, a su vez, son nuestros titiriteros: nosotros somos las marionetas finales de los titiriteros primeros: los especuladores capitalistas que se enriquecen empobreciéndonos a nosotros.

¿Cómo solucionar este problema?

1 Que cada uno, particular, pague su deuda. Si no puede se le embargan sus bienes.
2 Que las Administraciones no dediquen ni un solo euro público a rescatar deuda privada.
(Ayer mismo se anunciaba que el gobierno de Rajoy iba a inyectar muchísimos millones de euros públicos a Bankia (banco privado), a fondo perdido para reflotar su capacidad económica y crediticia. El presidente de Bankia es Rodrigo Rato, familiar de Aznar y puesto en Bankia, a dedo, por Esperanza Aguirre y Ruiz Gallardón. Rato gana tanto como 400 trabajadores con sueldo mínimo inter profesional. ¿Pero, no dice el Gobierno que tiene que hacer estos recortes tan agresivos porque no hay dinero en las arcas públicas de la Administración?)
3 Que el resto de deuda pública (la necesaria para atender las necesidades sociales) se devuelva con el único interés, positivo o negativo, del IPC.

Cómo convierten su deuda privada en nuestra deuda pública:


 

06 abril 2011

La denuncia silenciosa contra los privilegios de los políticos

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La denuncia silenciosa contra los privilegios de los políticos

Recibido, por correo electrónico, de Nuria Abad

Pasadlo a todos vuestros contactos y que corra la voz.

Está comprobado que los millones de msn, correos, vía móvil e Internet ha logrado exasperar a los políticos de este país.

Hay que seguir denunciando y dar curso a todos estos mensajes que les pongan en evidencia.
A partir de hoy, periódicamente, vamos a poner en marcha un mensaje denunciando alguno de los escandalosos privilegios de los que se han dotado los políticos.

Para que os hagáis una idea de lo que hablamos, aquí tenéis los cuatro primeros que van a circular.

Te animamos a comenzar a hacer visible esta denuncia imprimiendo y portando alguno de estos mensajes/cartel: