Asunto: REVISTA BINISSALEM.
50 ANYS DE LA TRÀGICA NIT DE VERGES A BINISSALEM.
LA SOLIDARITAT D'UN POBLE.
La noche del miércoles 20 de octubre de 1971, Nit de les Vírgenes, un grupo de once jóvenes binissalemers, como era costumbre desde siempre, rendían homenaje a las chicas del pueblo con las románticas canciones interpretadas con más voluntad que mérito y ellas respondían sus galanterías bustiéndoles.
Después de la última serenata y cuando se retiraban a descansar se escuchó una voz, grave y excitada, que regresaba dentro de la noche: "¡Eh vosotros! ¡Gamberros! ¡Todos en el cuartel!".
Los jóvenes quedaron helados al ver la figura esperpéntica de un guardia civil que, pistola en mano, avanzaba llamando, casi corriendo hacia ellos y gritando furioso: "¡Rápido! ¡Todos hacia el cuartel!"
Serían cerca de la 1 horas de la noche. Todo esto sucedía frente al bar s'Hotel y con el testimonio de otros grupos que, una vez terminada su ronda, tomaban el fresco en la terraza y miraban incrédulos todo cuando ocurría.
Los jóvenes, todos escalofriados, sin decir ni una palabra se encaminaron por la calle de Francesc Mascaró hacia el cuartel, ubicado entonces en la calle de la Escola Graduada. De repente, Juan José Munar, uno de esos jóvenes, temeroso por las repercusiones que este hecho pudiera tener en su situación militar, ya que hacía el servicio, intentó separarse del grupo entrando en el bar s'Hotel. Desgraciadamente el guardia, siempre con la pistola en la mano, se dio cuenta de la intención del joven y con un grito le obligó a reintegrarse al grupo. Cuando Juan José estuvo a su altura, el guardia, Comandante del Lugar, Francisco Ledesma Rodríguez, intentó pegarle un varapalo y Juan José, en un gesto instintivo de autodefensa levantó un brazo refriegando desgraciadamente la cara del guardia. Por la propia inercia perdió el equilibrio y casi cayó al suelo. La reacción fue instintiva, seguramente motivada por un fuerte sentimiento del ridículo, se reincorporó, se escuchó el ruido metálico del cargador y disparó. Juan José sólo se había podido alejar cinco o seis metros del punto de fuego. La bala le atravesó. El médico del pueblo, Don Jaume Cerdà, llegados al cuartel, ordenó el traslado al Hospital Militar y constató la gravedad de Juan José.
Solidaridad
A partir de aquí la solidaridad del pueblo de Binissalem, que era una olla que hervía de indignación, sobre todo por la versión tendenciosa de los hechos publicados al día siguiente en el diario “Baleares” (por aquel entonces, portavoz del régimen franquista) que reflejaba la manipulada declaración del guardia civil.
Las actuaciones de todos los estamentos del pueblo, desde el religioso, con Don Pedro Barceló, vicario, que sonó las campanas para concentrar a la gente en la plaza donde se quemaron los ejemplares del “Baleares”; el político, con el alcalde Miquel Pons, que medió siempre a favor de los detenidos; y, sobre todo, el pueblo de Binissalem que, en una magna manifestación, –unas 5.000 personas, muchas de ellas de otros municipios– tenía lugar el viernes 22 de una forma ordenada, pacífica y silenciosa y pedía la libertad de los detenidos, desde hacía dos días en el cuartel, y la rectificación de la noticia. Cabe decir que en las dependencias policiales había cerca de una treintena de guardias preparados para intervenir, conscientes de la masiva respuesta de esa manifestación.
Juan José mejoró y pudo llevar una vida normal. El guardia fue condenado a tres meses en la cárcel militar de Illetes y en la salida fue ascendido. Poco a poco este mal sueño se fue olvidando pero creo que quienes vivimos los hechos tenemos la deuda moral de transmitir a las generaciones futuras de los peligros de los regímenes totalitarios y del comportamiento de un pueblo que no se doblegó ante la injusticia y el abuso del poder establecido.
https://youtu.be/UjmhBHxfLRU?si=25vl3vbTj_ArA4HG
IB3 Noticias. 21/10/2021
50 años de una noche de las Vírgenes "movida" en Binissalem
Un Guardia Civil hirió de bala a un joven del pueblo por el ruido que hacían en la plaza tras cantar serenatas
La noche de las Vírgenes de 1971, como es tradición en Mallorca, un grupo de jóvenes de Binissalem salió a cantar serenatas por las calles del pueblo. Aquella noche, hace 50 años, una decena de jóvenes llegaron a un bar situado junto a la plaza de la Iglesia, una vez habían dado la vuelta por el pueblo cantando serenatas a las chicas. Era alrededor de las dos de la madrugada cuando Francisco Ledesma, el cabo que estaba de guardia en el cuartel de la Guardia Civil, acudió a la plaza pistola en mano al sentir tanto ruido.
El agente pidió a los jóvenes, que eran una decena, que les acompañara al cuartel para poder identificarlos. Fue entonces cuando uno de ellos, Juan José Munar, de 21 años y que en ese momento hacía el servicio militar, intentó huir por miedo a las represalias que le podía comportar verse involucrado en aquellos hechos. Según testigos presenciales, se produjo una discusión entre el joven y el Guardia Civil, quien quiso pegarle una bofetada, de la que el joven se protegió en un gesto de autodefensa. En ese momento, el agente disparó un disparo que hirió en la barriga a Juan José Munar, quien, después de haber sido atendido por el médico del pueblo, Jaume Cerdà, fue trasladado de urgencia al Hospital Militar de Palma. El resto de los jóvenes fueron conducidos al cuartel de la Guardia Civil, que entonces estaba en la calle de la Escola Graduada. Los detenidos fueron conscientes de la gravedad de las acusaciones que se les hacían cuando oyeron relatar la versión que el cabo de la Guardia Civil explicaba por teléfono a sus superiores. Según esta versión, el disparo había sido accidental y se había producido al caerle la pistola al agente durante el forcejeo con los jóvenes. En ese momento, los detenidos acordaron explicar una única versión de lo ocurrido. Por la mañana, los jóvenes fueron interrogados por agentes de la Guardia Civil desplazados a Binissalem.
La detención de los jóvenes provocó una ola de indignación en el pueblo, donde se empezaba a sufrir por lo que pudiera pasarles. La indignación se hizo mayor cuando vieron la noticia del suceso publicada en el diario "Baleares", que entonces era el diario del "Movimiento". Esta noticia provocó que se convocara -un par de días después- una manifestación en la que se afirma que participaron entre 5.000 y 6.000 personas. La manifestación – encabezada por una pancarta donde ponía “Baleares no dice la verdad”– discurrió de manera silenciosa y pacífica por las calles del pueblo pasando por delante del cuartel de la Guardia Civil.
Previamente en esta manifestación y justo después de la publicación de la noticia en el “Baleares”, había habido una más pequeña que se disolvió después de la mediación del entonces alcalde de Binissalem, Miquel Pons “Canut”, quien constató que los jóvenes estaban bien y que serían liberados de forma inmediata. Esta primera manifestación tenía la intención de pasar por delante del cuartel de la Guardia Civil, pero los manifestantes no pudieron llegar porque un pelotón de guardias civiles armados con metralleta les impidieron el paso.
La noticia de ese enfrentamiento traspasó las fronteras de Mallorca y de España. La clandestina Radio Pirenaica, Radio Praga o el semanario “El Caso” se hicieron eco, ajustándose a los hechos que realmente habían sucedido. Después de poco tiempo, se celebró un juicio en el que se condenó a tres meses de prisión militar al cabo de la Guardia Civil, quien, tras ese "castigo", fue ascendido.
Recibido e informado del amigo y compañero Joan Fontanet, uno de los jóvenes que cantó serenatas en la noche de las vírgenes y que la misma noche fue detenido, con sus amigos, caprichosamente en Binissalem.

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