24 marzo 2025

Propuestas de quién, para quién y para qué Margalida Ramis

Propuestas de quién, para quién y para qué

Margalida Ramis

Ara Balears. 22 de marzo de 2025



Empieza la fase de propuestas del Pacto por la sostenibilidad del Gobierno y lo hace sin que las entidades que salimos hayamos visto ningún replanteamiento ni de las dinámicas, ni del fondo del proceso para plantearnos en ningún momento, la posibilidad de volver a ser parte.


Para el GOB la salida vino motivada por la Ley de simplificación administrativa –contra la cual hemos impulsado la presentación de un recurso (de inconstitucionalidad– y que representa una fuerte regresión en términos de políticas de protección ambiental y territorial. Mientras que el Gobierno intenta ganar el relato de la sostenibilidad del modelo económico basado en el 'todo-turismo' a la vez que niega los impactos ción administrativa. la mayor operación especulativa perpetrada sobre el territorio con la amnistía de ilegalidades en el suelo rústico.


El Gobierno de Prohens, en su documento de diagnosis que supuestamente sale de las aportaciones hechas por los agentes participantes en las mesas del Pacto, se apropia de conceptos como la resiliencia ambiental y la capacidad de carga ecológica, planteando incluso la necesidad de desacoplar el crecimiento económico del consumo creciente de recursos naturales y la necesidad de mejora de la calidad de vida. además de reducir la desigualdad social. A partir de este diagnóstico, la presidenta presenta una 'agenda de transición' que será el punto de partida para el aterrizaje de medidas concretas para abordar, supuestamente, estas problemáticas.


Sin embargo, lo cierto es que el único desacoplamiento exageradamente evidente es el que existe entre las palabras clave usurpadas al lenguaje ecosocial para vestir la diagnosis, las declaraciones públicas negacionistas de la presidenta en la ITB de Turismo y los objetivos deflnitos de esta agenda de transición. Unos objetivos que hablan de redefinir la competitividad turística (hacia la elitización); reposicionar Baleares como referente de turismo innovador y sostenible (o sea, nueva imagen de promoción); diversificar y equilibrar la oferta de infraestructuras y servicios turísticos (¡turísticos!); la optimización de flujos turísticos (no reducción); redefinir estrategia de tasas turísticas para favorecer la transición (la del negocio turístico); adaptar estrategias turísticas a las peculiaridades de cada isla (más promoción con dinero público); e implementar programas de renovación integral para infraestructuras obsoletas (más dinero en el sector para la remodelación). ¿Dónde queda ahí la resiliencia ambiental en un contexto por ejemplo, de crisis climática o hídrica, o el enfoque social de las desigualdades y la precarización? No sabe, no contesta.


Y después nos sale con una campaña de 'Lo hacemos por ti'. ¿Perdone? ¿Por quién lo hace? Ya está claro a estas alturas que no hablamos de sostenibilidad de las Islas, ni en términos ecológicos ni sociales. La presidenta habla y enfoca única y exclusivamente la sostenibilidad del negocio turístico. La sostenibilidad de la hegemonía turística. Y en todo caso, reordenará, redirigirá, maquillará o pintará de verde lo que sea con un juego de trilero para despistar a la opinión pública, hacer ver que coge el toro por los cuernos y tenernos entretenidos mientras, paralelamente, se ejecutan las políticas de su verdadera transición: más transición del más turístico e inmobiliario.


La diversificación económica, los mecanismos efectivos Der evitar la presión sobre el territorio, bienes naturales y la sociedad que, con los recursos propios y su trabajo mantiene la hegemonía turística, no son objetivos en absoluto de las políticas de sostenibilidad de este Gobierno. Si sigue así, la presidenta acabará incluso inventando una nueva acepción de la palabra 'sostenibilidad' de tanto pervertirla, desvirtuarla y desconfigurarla.


Por eso, la presidenta ha quedado sola –o mejor dicho, con aquellos con los que suele estar–, los agentes empresariales y turísticos que condicionan fuertemente las decisiones hacia sus intereses, sin que esto, desgraciadamente, no sea ninguna novedad en estas islas. Le llaman participación en abrir una web para hacer llegar propuestas, y representación plural, a unas tablas que están en una relación 9/1 de representación empresarial vs. social/ambiental y, por tanto, sin atender, más allá de mantener las formas (y ni eso), la voz ni de los grupos ecologistas, ni vecinales, ni sociales y evidentemente desentendiéndose en absoluto de si se garantiza la representatividad de los colectivos menos visibles, más vulnerabilizados, empobrecidos o en riesgo de exclusión.


Ninguna medida de límites al crecimiento turístico y urbanístico. Ningún compromiso político claro para evitar la gentrificación, la especulación, la mercantilización y la exclusión social. Ninguna medida de contención de la precarización vital en la sociedad de servicios, el aumento de la pobreza y el aumento del número de personas en riesgo de exclusión social en el “pardís”. Ninguna referencia a la sobrecarga de los servicios públicos, especialmente transporte y sanidad durante los meses fuertes. Ninguna referencia a políticas redistributivas. Ninguna referencia, en definitiva, a definir objetivos de transición real hacia un modelo diverso, plural, justo y ecológicamente sostenible. No por imposible, sino por no querer plantear, en ningún caso, la necesidad de redimensionar el peso de los sectores turístico y de la construcción que perpetúan un modelo de trabajo altamente precarizado. Un redimensionamiento a la baja y que debería compensarse con el aumento y presencia de otros sectores que sí que podrían acercarnos al objetivo-hacer de la resiliencia ecológica y social en el contexto multicrisis que cuesta tanto (asumir por aquellos que se empeñan en seguir vendiendo falsos paraísos. De todo ello, ya podemos intuir cuales serán las propuestas que van a salir del proceso de quienes serán i para quienes y para qué seran. 

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