Repasando el pasado. Los higos chumbos
Bien no sé si lo que hago es repasar, repensar o replanchar el pasado.
Sea cual sea lo que hago, los primeros recuerdos que tengo son de cuando tenía tres años. Antes no tengo. Y los primeros recuerdos están ligados a Felanitx y Son Sard de Cas Concos, no los tengo ligados a Palma (los primeros recuerdos de Palma son de cuando ya tenía 4 años) a pesar de haber nacido en nuestra casa de Palma. Y en cuanto a personas los primeros recuerdos son de mi abuelo (en nuestra casa nos mostraron a decir abuelos a los padrinos maternos y padrinos a los paternos), de la hermana pequeña de mi madre y su novio y de una prima monja de mi padre, trinitaria de Felanitx, y no de mis padres como parece que parece. Y estos primeros recuerdos los recuerdo con tal profusión que parece como si hubieran pasado ayer mismo (lo cierto es que han pasado hace más de 75 años).
Recuerdo mi primera infancia como si vivas en la casa solariega de mis padrinos maternos en la Calle Nueva de Felanitx y no en nuestra casa de Palma (aunque me han contado que, como he dicho antes, es aquí, nuestra casa, donde nací). De Felanitx íbamos con mucha frecuencia a Son Sard y algunas veces incluso nos quedábamos a dormir. Son Sard era una finca gorda en la que había un grupo de edificaciones: el pisito que es donde vivía la familia cuando íbamos, ca el dueño donde vivía el dueño y su mujer, ca madò Paula una casa sin muebles que empleaban como depósito de trigo, los establos donde estaban caballos, el pajar, encima form, una edificación donde había un horno de leña y unas porqueras con cerdos. Ca el dueño y ca madò Paula (el depósito de trigo) estaban el medio, el “pisito” a un lado y los establos y el pajar al otro lado y entre había dos caminos que confluían en el horno. En realidad el camino entre las casas y los establos seguía, por el lado izquierdo del horno, hacia otros lados de la finca. El camino de la derecha pasaba entre el pisito y las casas y giraba a la izquierda pasando entre el dueño y el horno y confluía en el camino de la izquierda.
Las tierras de la finca estaban llenas de almendros, algarrobos y sembrado de trigo. Igualmente existía una era. De este tiempo recordo que muchos picos me paseaba solo por los dos caminos, el horno, porqueras,... Recuerdo a los animales que había en Son Sard: Caballos, vacas, ovejas, que de día amasaban por el campo y las vísperas se recogían en los cestadores, cerdos en las porqueras, gallinas, y conejos.
Recuerdo que un día me desperté pronto, antes de que los padrinos hubieran terminado su sueño, alguien me vistió, posiblemente ponerme un guardapolvo por encima, y me envió a pasear por los caminos, campos, la era,... de Son Sard, advirtiéndome, como siempre, de que no me acercara a los agujeros. Cuando bajé por la escalera y llegué al último peldaño afiné aquel plato de higos chumbos pelados, posiblemente la fruta que más me gusta, no pude resistirme a coger uno y saborearlo con fruición, tan bueno, tan fresquito,..., mientras lo terminaba ya sabía que iba a coger otro, pero me dije "voy a tomar otro, pero uno más y ninguno más", efectivament cogi otro, pero no cumplí el de uno y "ninguno más", así cogí y comí el cuarto, Cuando terminé el cuarto miré el plato y me dije: "bueno, la verdad es que ya se nota que se han quitado algunos higos chumbos, consecuentemente ya me van a regañar, así pues ya me los puedo comer todos, cosa que hice dejando el plato totalmente vacío. No recuerdo si me regañaron o no y si lo hicieron mucho o poco, si los higos me cayeron bien o mal (pienso que no me cayeron mal, sino muy bien), tampoco recuerdo si había ido a Son Sard con mi madre y los padrinos, si con los padrinos solos,... solo recuerdo el placer de comerme los higos y los razonamientos que me hacía para justificar el coger y comer el siguiente y también recuerdo aquel plato hondo totalmente vacío.
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