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12 marzo 2026

No to War. Greenpeace. Madrid. 10-03-2026

  ACTION - ACTION - ACTION - ACTION!!! 

Greenpeace Unfurls Giant Banner in Madrid's Puerta del Sol with "NO TO WAR," a Popular Cry for Peace and Humanity

March 10, 2026

With "No to War," the slogan that mobilized millions against the 2003 invasion of Iraq, Greenpeace demands an immediate end to the current hostilities.

The organization calls for respect for international law and a return to diplomacy to halt the military escalation in the Middle East.

In an international context marked by rearmament, authoritarianism, and impunity, Greenpeace warns of the urgent need to raise a clear voice for peace.

Greenpeace activists unfurled a giant banner today with the message "NO TO WAR" in Madrid's Puerta del Sol, one of the city's most emblematic landmarks, to send a clear message to world political leaders: wars are never the solution. It is time to choose peace.

With the slogan that mobilized millions against the 2003 invasion of Iraq, and which has become a symbol of Spanish society, Greenpeace denounces the serious military escalation in the Middle East following the illegal attack launched by the United States and Israel against Iran, which has rapidly spread throughout the region. Since the start of the offensive on February 28, bombings and missile attacks have caused thousands of civilian casualties—including deaths, injuries, and displacement—and have struck schools, hospitals, homes, and civilian infrastructure.

Greenpeace firmly opposes war and the militarized resolution of conflicts anywhere in the world.

“Bombs, military attacks, and invasions never bring peace: they destabilize entire regions, multiply suffering, cost the lives of innocent civilians, and destroy the planet. Nothing justifies bombing schools, hospitals, or homes,” stated Eva Saldaña, Executive Director of Greenpeace Spain and Portugal.

“It is impossible to believe that those bombing Iran today are doing so in the name of freedom or security. To think that more bombs will bring stability or the rights that have been denied to the Iranian people for decades is simply to ignore the lessons of recent history. Governments and world leaders have a moral obligation to oppose this affront to international law, peace, and the stability of the world as we know it. This atmosphere of war is the result of a system that prioritizes the profits of a few (the fossil fuel and arms industries, among others) over the lives of the majority,” Saldaña continued.

The organization warns that the world is experiencing a dangerous dynamic of military escalation, in which multilateral mechanisms are weakening and an international policy based on brute force, control of resources, and the imposition of geostrategic interests over human life and rights is becoming entrenched.

Greenpeace also reminds us that wars not only threaten life, but also leave deep scars on the planet that last for generations: they devastate forests and farmlands, degrade soils and poison water supplies, destroy unique ecosystems that provide life and sustenance, accelerate the climate crisis, and divert a vast amount of resources that could be used to protect people from the increasingly severe consequences of climate impacts. And, as with the climate crisis, the most vulnerable populations pay the highest price for wars.

“The ‘No to war’ stance makes more sense today than ever before. Faced with the logic of militarism, fear, and the law of the strongest, we defend international law, the protection of the civilian population, and a return to diplomacy and multilateralism that prioritizes the common good,” Saldaña concluded.

No a la Guerra. Greenpeace. Madrid. 10-03-2026

 ¡¡¡ACCIÓN - ACCIÓN - ACCIÓN - ACCIÓN!!!  

Greenpeace descuelga una pancarta gigante en la Puerta del Sol de Madrid con el «NO A LA GUERRA», un clamor popular por la paz y la humanidad

10-03-2026

  • Con el “No a la guerra”, el lema que movilizó a millones de personas contra la invasión de Irak en 2003, Greenpeace exige el fin inmediato de las hostilidades actuales
  • La organización reclama respeto al derecho internacional y el regreso a la diplomacia para frenar la escalada militar en Oriente Medio
  • En un contexto internacional marcado por el rearme, el autoritarismo y la impunidad, Greenpeace advierte de la necesidad urgente de alzar una voz clara por la paz

Activistas de Greenpeace han descolgado hoy una pancarta gigante con el mensaje “NO A LA GUERRA” en la Puerta del Sol de Madrid, uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad, para enviar un mensaje claro a los líderes políticos mundialeslas guerras nunca son la soluciónEs hora de elegir la paz. 

Con el lema que movilizó a millones de personas contra la invasión de Irak en 2003, y que ya se ha convertido en patrimonio de la sociedad española, Greenpeace denuncia la grave escalada militar en Oriente Medio tras el ataque ilegal lanzado por Estados Unidos e Israel contra Irán, que se ha extendido rápidamente por la región. Desde el inicio de la ofensiva, el pasado 28 de febrero, los bombardeos y ataques con misiles han provocado miles de víctimas civiles —entre ellas, personas muertas, heridas y desplazadas—y han alcanzado escuelas, hospitales, viviendas e infraestructuras civiles. 

Greenpeace se opone firmemente a la guerra y a la solución militarizada de los conflictos en cualquier parte del mundo. 

“Las bombas, los ataques militares y las invasiones nunca traen paz: desestabilizan regiones enteras, multiplican el sufrimiento, cuestan la vida de civiles inocentes y destruyen el planeta. Nada justifica bombardear escuelas, hospitales o viviendasha declarado Eva Saldaña, directora ejecutiva de Greenpeace España y Portugal.

“Resulta imposible creer que quienes hoy bombardean Irán lo hagan en nombre de la libertad o de la seguridad. Pensar que más bombas traerán la estabilidad o los derechos que han sido negados al pueblo iraní durante décadas es, sencillamente, ignorar las lecciones de la historia reciente. Los Gobiernos y líderes del mundo tienen el deber moral de oponerse a este atropello contra el derecho internacional, la paz y la estabilidad del mundo como lo conocemos. Esta atmósfera bélica es el resultado de un sistema que antepone el beneficio de unos pocos (la industria fósil y armamentística, entre otros) a la vida de la mayoría”, ha continuado Saldaña.

La organización advierte que el mundo atraviesa una peligrosa dinámica de escalada militar, en la que se debilitan los mecanismos multilaterales y se consolida una política internacional basada en la fuerza bruta, el control de recursos y la imposición de intereses geoestratégicos por encima de la vida y los derechos de las personas.

Greenpeace recuerda, además, que las guerras no solo atentan contra la vida, también dejan profundas cicatrices en el planeta que perduran durante generaciones: arrasan los bosques y los campos de cultivo, degradan los suelos y envenenan las reservas de agua, destruyen ecosistemas únicos que proveen de vida y sustento, aceleran la crisis climática y desvían una ingente cantidad de recursos que podrían ir destinados a proteger a las personas de las consecuencias cada vez más graves de los impactos climáticos. Y, como ocurre con la crisis climática, la población más vulnerable es la que paga el precio más alto de las guerras. 

“El ‘No a la guerra’ tiene hoy más sentido que nunca. Frente a la lógica del militarismo, del miedo y de la ley del más fuerte, defendemos el derecho internacional, la protección de la población civil y la vuelta a la diplomacia y a un multilateralismo que apueste por el bien común”, ha concluido Saldaña.