Ya apuntaba maneras
Cuando Millán-Astray pone en marcha la Legión, busca a Franco, que entonces era comandante (“Comandantin” por unos, “Paca, la culona” para otros), y le confió la responsabilidad de dirigir la Primera Bandera. Millán mantiene el mando de la Segunda Bandera. Desde el principio, se establece una relación entre ellos de jerarquía y muy marcado compañerismo, con Millán-Astray como fundador carismático y Franco como líder no siempre disciplinado.
Y lo digo por lo que narra Blanco Escolar en su libro.
Resulta que Francisco Franco, recién llegado al frente de la Primera Bandera de la Legión, escribe a Millán-Astray pidiéndole instrucciones sobre cómo proceder para disparar a un legionario. Así, directamente. La respuesta de Millán-Astray, que no era precisamente de Amnistía Internacional, es interesante y muy significativa: le advierte que no se puede fusilar a un legionario sin más, que sólo es posible aplicarle esta pena a un desertor cuando está en combate abierto contra el enemigo. Para otro caso, debía seguirse el procedimiento reglamentario: formar un consejo de guerra, garantizar la defensa del acusado, y comunicar el caso al Gobierno, que debía dar el visto bueno. El famoso "Enterado".
Franco, en su siguiente comunicación escrita, informa a Millán-Astray de que ha disparado a un legionario. Seguro que lo intentaba para averiguar cómo cubrir el expediente. El motivo de la ejecución fue que el soldado, insatisfecho con el rancho, le había lanzado a la cara de un oficial. Franco le hizo fusilar sin Consejo de guerra o autorización superior. E hizo desfilar la bandera de la Legión frente al cadáver. Así empezó Franco su historia con la muerte administrativa. No con batallas gloriosas, sino con un acto de extrema disciplina que ya anunciaba qué tipo de líder sería (responsable de máxima traición y de más de 500.000 muertes).
Del libro: "No había costumbre" de Miguel Angel Aguilar
No hay comentarios :
Publicar un comentario