07 diciembre 2025

Menorca

Menorca.

1 Situación, extensión y población
2 Geografía Física
3 Geografía política. Municipios
4 Cronología e historia reciente


1 Situación, extensión i población

Menorca es la isla más septentrional de Baleares. Tiene una extensión de 701 km², se sitúa en medio del Mediterráneo occidental (40°N 4°E), casi equidistante de tierras africanas, itálicas e ibéricas.
Tiene una población de 101,000 habitantes (año 2024).

2 Geografia Física 

Menorca tiene una forma alargada que recuerda a una judía; una línea imaginaria que la recorre por el centro en dirección NO-SE la divide en dos partes bien diferenciadas desde el punto de vista geológico. La mitad sur, el Migjorn, es calcáreo y participa de los rasgos comunes con el resto de las islas hermanas, pero en la mitad norte, la Tramuntana, afloran materiales primarios y secundarios, muy antiguos, que no se encuentran en ningún otro sitio del territorio balear. Esto se traduce en un paisaje fuertemente contrastado entre la costa norte de Menorca y la sur.
La isla y los islotes que la rodean constituyen un resumen del Mediterráneo occidental, en el que se pueden encontrar la mayoría de los ecosistemas característicos de esta zona, excepto los fluviales y montañeros. Pero, al mismo tiempo, Menorca contiene numerosas especies endémicas o tirrénicas, es decir, exclusivas de esta isla o compartidas sólo con otras tierras cercanas como Mallorca, Córcega y Cerdeña. Esta mezcla de generalidades y singularidades hace especialmente atractivo el patrimonio natural de este territorio, fuertemente humanizado a la vez desde hace 4.000 años.
Menorca es la isla más septentrional de Baleares, y lugar de origen de los menorquines. Presenta una historia natural y humana y una geografía peculiares. El nombre proviene de las expresiones latinas Balearis Minor y Minorica, que es como la conocían los romanos, debido a que la isla es la más pequeña de entre las dos Islas Baleares (la palabra latina minor dio al catalán menor). Lingüísticamente, en Menorca se habla el menorquín, un subdialecto del dialecto balear (del bloque oriental de la lengua catalana). Incluso, las paredes de Maó y Ciutadella tienen hablas diferentes, caracterizadas por la diferente pronunciación de la 'e' tónica y por la entonación, que es terminal ascendente en el área de Maó, y descendiente en el área de Ciutadella.
Menorca no ofrece grandes alturas, dando la impresión de ser una inmensa roca surcada en la parte sur (unos 435 km cuadrados) por profundos barrancos, y en la parte norte (unos 267 km cuadrados) formada por una serie de colinas suaves que cierran grandes valles y llanuras, como las de Faváritx (Mala) y La.
La montaña más alta es El Toro (de unos 350 m.), cuyo nombre deriva verosímilmente del vocablo árabe Al-tour (la altura, la montaña), que ninguna relación guarda con la piadosa leyenda del toro que abre camino a Es Pas des Bou a unos monjes mercedarios, que habitaban en un convento en la tierra.

El archipiélago de las Islas Baleares es la prolongación hacia el mar de las cordilleras Béticas, formando su área más oriental y la posición extrema de Menorca hace que sus características sean diferentes, tanto del resto de las islas como de las sierras de las que proviene.
Menorca está dividida en dos regiones geológicas muy diferentes, Tramuntana y Migjorn, separadas por una línea que va desde el puerto de Maó hasta Cala Morell, siguiendo aproximadamente la carretera Maó-Ciutadella.
La zona de Tramuntana, situada al norte, presenta los materiales más antiguos, mostrando una costa accidentada, de rocas fracturadas y plegadas, muy desigual y agreste, numerosas cabezas y calas de arena rojiza u oscura. Sin embargo, el relieve es suave en forma de pequeños montículos, redondeados por el viento de Tramuntana. El terreno forma un entramado heterogéneo constituido principalmente por conglomerados, areniscas, arcillas y calizas.
Por su parte, la zona de Migjorn, el sur de la isla, está formada principalmente por la roca más representativa: el marés. Esta extensa plataforma de roca caliza forma un plano casi horizontal de costas rectas, con acantilados importantes y playas largas y abiertas de arena blanca. Numerosos barrancos esculpidos por el agua forman una red fluvial que desemboca en las calas.
La peculiaridad de la geología de Menorca permite disfrutar de la isla y recorrer las maravillas que se esconden en “Sa Roqueta” una y otra vez para descubrir nuevos rincones, colores y formas que no se encuentran en ningún otro lugar.

El relieve
En conjunto Menorca es una isla plana cuya hipsometría ubica casi el 79% de su superficie por debajo de los 100 m snm, en torno a un 20% entre 100 y 200 m snm y poco más de un 0,6% más allá de los 200 m.
Sin embargo, la aparente escasez de accidentes topográficos de envergadura no es más que una paradoja. Aunque de alturas discretas, Menorca es una isla muy accidentada que posee pocas superficies cuya continuidad exceda varios kilómetros. No es casual, pues, el dominio -casi tres cuartas partes- de los orónimos en la toponimia menorquina.
Este contraste entre un relieve notablemente accidentado y la modestia de sus cotas tiene su razón de estar en la combinación de factores como la estructura, el control y una compleja historia evolutiva; especialmente durante los tiempos cuaternarios.
De hecho, pocos elementos del relieve menorquín escapan a una génesis y/o control estrictamente estructural, desde la tenue diaclasación del Migjorn hasta los relieves tipo costa o la propia divisisión de los dominios geomórficos de la isla.
En efecto, la separación entre estos dominios queda definida por una falla axial que recorre la isla desde el norte de Ciutadella hasta el Port de Maó.
En cada uno de los flancos de esta línea se encuentran territorios de composición litológica y edad bien diferenciados. El Migjorn dominio meridional- es calcáreo y terciario, cubre poco más de 435 km2; mientras que Tramuntana el sector septentrional- suma 276 km2 y destaca por lo heterogéneo de sus terrenos paleozoicos y mesozoicos de naturaleza caliza y silícea.

Una tercera región, aunque sin la nitidez de contrastes de las anteriores, matiza la transición de Tramuntana a Migjorn. Se trata de la Mediania, un rosario de depresiones Plan Verd, Plan de Alaior- alineadas al mismo contacto de los grandes dominios descritos (Rosellón, en la prensa).
Con cierta frecuencia la Media ha pasado desapercibida en la zonación del medio físico, si bien desde hace tiempo ha constituido una realidad tácita para la vida agrícola de la isla (Baulies, 1964).
La costa meridional, menos articulada que la de Tramuntana, se caracteriza por el abrupto y rectilíneo de las paredes de los acantilados, que disminuyen su altura en los flancos de la isla para aumentar su cota en el sector central. Éste es el caso de las Peñas de Alaior, con una altitud media de 50 m snm. La costa sólo aparece recortada por concavidades de orden decamétrico que tienen relación con antiguas dolinas o conductos freáticos (Fornós, 1998; Fornós et al., 1997; Rosselló et al., 1997) y que constituyen, en buena parte, la desembocadura de los barrancos.
Fauna
Albufera des Grau
La costa de tramontana es muy ventosa debido a la proximidad con el golfo de León, y de naturaleza silícica en gran parte (a partir de cala Morell hasta Maó, excepto las cabezas de Cavalleria y de Fornells, y la costa oeste de Addaia). Esto ha cultivado endemismos que ni siquiera los encontramos en Mallorca, especies únicas de Menorca.
Como ya se ha dicho, cuando el ser humano se establece en la isla, hace 5.500 años, se dan profundas modificaciones. El boj endémico (Buxus balearica) que recubría gran parte de Mallorca y Menorca desaparece, y con él, el único mamífero en el mundo que se lo comía, una cabrita llamada Myotragus. La lagartija propia de las Gimnesias también desapareció de Menorca y Mallorca, y sólo quedaron representantes suyos en los islotes de los alrededores (30 subespecies diferentes, una por cada islote, el último encuentro en un islote en medio de la Albufera de es Grau, que prueba la antigüedad de esta loncha dentro de la loncha de la loncha de la loncha de la loncha de la loncha. Pero esta desaparición es más reciente, durante los primeros siglos de nuestra era, y se debe a la introducción de los comadrejos por los romanos para controlar los conejos que se comían sus cultivos.
Sin embargo, se conocen actualmente un total de 582 especies de vertebrados que se reparten así: 324 peces, 3 anfibios, 12 reptiles, 218 aves y 26 mamíferos.
La fauna vertebrada terrestre es más bien pobre (ha perdido los endemismos que tenía por el efecto humano: la cabrita gimnésica, la lagartija gimnésica, la musaraña gimnésica, el murciélago gimnésico, el ferreret). El gigantesco conejo de Menorca se extinguió mucho antes de la llegada de los primeros humanos. Actualmente destaca la presencia de la marta, animal introducido y que se ha adaptado muy bien a los rincones forestales de la isla. Las aves también han perdido especies por el efecto humano (la lechuza gigante), pero a pesar de todo se encuentran muy bien representadas en la isla.
La situación geográfica estratégica de la isla hace que sea un territorio en el que abundan las visitas de aves migratorias que atraviesan el Mediterráneo para traspasar los continentes europeo y africano. También es tierra de nidificantes tan raros como son la pardela pufí baleárica (Puffinus mauretanicus), el águila pescadora (Pandion haliaetus) o el pájaro de tormenta (Hydrobates pelagicus).
Algunos estudios de anillamiento reconocen la presencia de 31 especies de pájaros paseriformes nidificantes en Menorca.
Sin embargo, la lista de fauna endémica en Menorca presenta más de 150 especies, en las que también hay algunas en peligro de extinción.
La fauna invertebrada terrestre de Menorca ha sido objeto de estudio y seguimiento durante la década de 2000. Se conocen una treintena de especies de mariposas diurnas citadas en la isla. Los valores registrados en los años 2001, 2002 y 2004 de abundancia de mariposas diurnas en recorridos realizados por Algendar y en 2004 por Es Grau son notoriamente más altos de lo que cabría esperar para una zona que se puede considerar litoral, si se comparan con otros itinerarios BMS.

Flora
La flora de Menorca ha sido largamente estudiada en estos dos últimos siglos. Son muchas las listas florísticas que se han extraído, de modo que en estos momentos se puede inferir una buena visión de la vegetación de la isla, de sus endemismos, de las especies de nueva aparición, así como de la vertiente etnobotánica: sus nombres vernáculos y sus usos en medicina tradicional y en la cultura isleña.
La vegetación potencial de la isla (entendida como climácica) sería mayoritariamente forestal y estaría formada por el acebuchar en la zona de mediodía, y el encinar en las montañas interiores y barrancos.
También cabrían comunidades permanentes que formarían conjuntos no forestales, como son las de los bosques de ribera de algunos torrentes importantes, las de las almohadillas espinosas y ensordecedoras en los acantilados costeros y promontorios elevados de un poco más adentro, la nitrohalófila de islotes, y las de almohadas.
La vegetación forestal representa actualmente el 33% del territorio menorquín, y de ésta el 45% es acebuchar y el 15% encinar. El resto son matorrales o marinas, es decir, formaciones arbustivas bajas que distan aún mucho de ser las comunidades arbóreas climácicas mencionadas.
Las comunidades permanentes representan en la actualidad el 3% del territorio menorquín. Así pues, la vegetación natural en Menorca se encuentra reducida al 36% del territorio.
También hay que mencionar la presencia de rodales de alcornoques en los lugares de Algarrovet, Alfavaret, Binimoti, Binillubet, Es Puig Mal, Llinaritx Nou y Sant Isidre. Son poblaciones marginales que presentan una peculiar estructura genética. La singularidad de las poblaciones de alcornoques menorquinas radica en la presencia de dos filiaciones diferentes: por un lado, las que serían de filiación ibérica (banda oeste de la isla), y las que serían de filiación tirrénica (banda este de la isla).
Sin embargo, la flora endémica de Menorca presenta 83 taxones (entre especies, subespecies y variedades). La flora autóctona no endémica presenta 1.070 taxones.


3 Geografia política. Municipios


Municipios: 

Ciutadella
Ferreries
Es Mercadal
Es Mijorn Gran
Alaior
Maó
Es Castell 
Sant Lluis

Reserva de la biosfera

Menorca fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993. El territorio de la reserva incluye principalmente toda la parte terrestre y su franja marina circundante. En 1999 se creó la reserva marina del norte de Menorca.
Desde 2016, gracias al proyecto de la Agencia Menorca Reserva de la Biosfera, la isla cuenta con un inventario de lugares de gran interés para poder interpretar y reconocer su patrimonio geológico irrepetible. Algunos de los más destacados son Pont d'en Gil, impresionante arco natural que nace de las fracturas de las rocas; el Barranco de Algendar, característico y singular, con profundos desfiladeros fluviales de paredes casi verticales cortadas en el marés; Binimel·là y Pregonda, dos preciosas playas con gran variedad de rocas que cabalgan unas sobre otras, creando espectaculares formas y dunas de laminaciones cruzadas; Cabo de Favaritx, área de gran singularidad geológica, donde la roca oscura luce en todo su esplendor; Cala Morell, inicio de la línea divisoria entre las dos regiones geológicas de Menorca, donde puede verse la unión entre éstas; y el Port de Maó, final de esta línea, que muestra esta diferencia con las dos orillas, norte y sur, geológicamente diferentes.

Municipios de Menorca



El turismo en Menorca aporta una población visitante que supera con creces a la población residente en la isla. Así, según el IBAE (Instituto Balear de Estadística), en 2003 visitaron Menorca 1.058.019 turistas en avión y 61.174 en barco. De todos ellos, 278.000 provenían del Estado español y 840.000 eran otros, la mayoría británicos (602.588).
Esta gran frecuentación de turistas ha conducido a poner en peligro muchas áreas protegidas (playas vírgenes), como ha señalado últimamente el OBSAM.
Otro fenómeno que se está dando en estos últimos años es la llegada de inmigrantes fomentada por el crecimiento turístico. En 1996, había 1.888 personas nacidas en el extranjero que residían en Menorca; en 2003 había 8.889, es decir, más de 4 veces más; y en 2007 había 15.098, el 17 % del padrón. Hay que tener en cuenta que hay dos tipos de inmigrantes en Menorca: el inmigrante que viene a pasar la jubilación en Menorca, y que mayoritariamente es de nacionalidad inglesa (2.094 ingleses empadronados en 2003 y 3.241 en 2007) o del continente europeo (italianos: 479 al 00:00 448 en 2003 y 676 en 2007, franceses: 274 en 2003 y 483 en 2007), y el inmigrante que viene a trabajar a Menorca, y que mayoritariamente es sudamericano (ecuatorianos: 1.176 en 2003 y 1.594 y 565 en 2007, argentinos: 357 en 2003 y 608 en 2007, bolivianos: 139 en 2003 y 691 en 2007, Brasil: 88 en 2003 y 406 en 2007, etc.) o magrebí 44 (marro 4) 2007).
También existe la población nacida en otras comunidades autónomas, que en términos absolutos también aumenta (en 2001 era de 16.181 personas, en 2003 de 19.430 y en 2007 de 21.454), pero que en términos relativos hace tiempo que está estancada (el 22-23 %). De éstos, andaluces (5.039) y catalanes (4.577) eran en 2001 las procedencias más numerosas. Aquí también se pueden distinguir dos tipos de inmigración: uno motivado por razones más bien socioeconómicas (andaluces) y otro motivado por razones más bien sentimentales, culturales o comerciales (catalanes).
En cualquier caso, el éxito turístico de Menorca ha provocado que tanto la clase media como la obrera de todas partes hayan decidido fijar el lugar de residencia permanente en la isla. Y esto ha conducido a que aproximadamente un 40% de la población empadronada actual (2007) no sea menorquina de origen. Ésta es una tendencia que se prevé que continúe incrementándose, de modo que en pocos años se puede llegar a la paradójica situación de que en Menorca vivan más personas no nacidas en la isla (o sea, inmigrantes) que menorquines de origen (o sea, autóctonos).
Monumentos: En la isla hay una gran cantidad de monumentos megalíticos (navetas, talayots y mesas), pero junto con éstos se encuentran también galerías, salas hipóstilas, recintos cubiertos, cuevas, etc., la mayoría de los cuales pertenecen a la edad del bronce y del hierro, encuadrados dentro de la cultura talayótica. Entre los yacimientos arqueológicos visitables, debemos destacar la Torre d'en Galmés, Torralba d'en Salort, Trepucó, Talatí de Dalt, Son Catlar y la naveta des Tudons, lugar de entierro que data de la transición del pretalayótico al talayótico inicial, entre Ciutadella y Ferreries.

También hay varias basílicas paleocristianas, una de ellas cercana a la playa de Son Bou (basílica paleocristiana de Son Bou). Cabe destacar también la ruina de una fortaleza medieval en la montaña de Santa Águeda, el último punto de resistencia de los musulmanes antes de la conquista de Alfonso III en 1287.
En el Toro, en el centro de la isla, se encuentra el santuario de la Virgen del Toro (patrona de Menorca). En Ciutadella destaca la catedral basílica de Santa María de Ciutadella, construida entre 1300 y 1365, que combina los estilos gótico y neoclásico.
La isla está circunvalada por un antiguo sendero, el camino de Cavalls (GR-223), que tiene una longitud de alrededor de 210 km.
4 Cronología e historia reciente
La cronología del poblamiento humano prehistórico en Menorca es la siguiente:
- Primeras pruebas de presencia humana: 2000 aC
- Pretalayóticos: 2000-1500/1000 aC
- Talayóticos: 1500/1000-123 aC
La cronología del poblamiento humano histórico en Menorca es ésta:
- Romanización de Menorca: 123 aC-284, alto imperio
- Cristianización de Menorca: 284-455, bajo imperio
- Vándalos y romanos de Oriente: 455-628
Siglos oscuros de saqueos sarracenos y protección franca, e incursiones posteriores de andaluces y normandos: 628-903
- Islamización, el Califato de Córdoba: 903-1015
- Taifa de Daniyya y asalto de los croatas noruegos: 1015-1114
- Almorávides y almohades: 1114-1231
- Taifa autónoma en manos del Moixerif: 1231-1287
- Conquista catalanoaragonesa de Menorca y repoblación catalana: 1287-1472
- Victoria de los seguidores de Joan el Gran. Reinado de Fernando el Católico. Ataques árabes: 1472-1701
- Reinado de Felipe V. Comienza un siglo de Ilustración: 1701-1708.
- La Guerra de Sucesión española, conquista inglesa y tratado de Utrecht: 1708-1756
- Conquista francesa y tratado de París (1763): 1756-1763
- Gobierno británico 1763-1782
- Conquista española por el duque de Crillon para Carlos III: 1782-1798
- Tercera dominación británica: el general Charles Steward ocupa la isla para Gran Bretaña, después de haber desembarcado en la orilla occidental del puerto de Addaia; y tratado de Amiens: 1798-1802
- Retorno a la ocupación española: 1802-1869
- Primera República española y sexenio revolucionario: 1869-1874
- Restauración española: 1874-1931
- Segunda República española y Guerra Civil: 1931-1939
- Franquismo: 1939-1978
- Tercer período democrático. De la transición a la autonomía: 1978-2025.
Invadida por los británicos en 1708 durante la Guerra de Sucesión española y reconocida oficialmente como territorio bajo soberanía británica a raíz del tratado de Utrecht (1713), fue durante más de setenta años una dependencia británica (y el puerto de Mahón una base naval británica en el Mediterráneo) en el siglo XVIII. La presencia británica, especialmente durante el mandato del gobernador Kane, impulsó la economía de la isla y la ciudad de Mahón se convirtió en un centro comercial y de contrabando de primer orden en el Mediterráneo, además de desplazar a Ciutadella de la capitalidad que había ocupado hasta entonces, lo que sigue perpetuando entrado en el siglo XXI una rivalidad entre ambas ciudades. La influencia británica puede apreciarse en la arquitectura local, en la gente, en algunos linajes como Victory, propios de la isla y de Gran Bretaña, también la influencia anglosajona se puede notar en el catalán menorquín y en el campo, que cambió radicalmente después de la llegada de los británicos a la isla.
Sin embargo, por el tratado de París (1763), Gran Bretaña ganó el control de la isla. Durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos, que también involucró a Francia y España, las fuerzas francoespañolas derrotaron a sus británicas y ocuparon la isla el 4 de febrero de 1782; fue recuperada por los británicos en 1798, en la Guerra angloespañola durante las guerras contra la Francia revolucionaria. Fue entregada a España finalmente y permanentemente en virtud del tratado de Amiens en 1802. La pujanza marítima de Maó se prolongó durante los primeros años del siglo xix, aunque después de revertir a dominio español
Durante la Guerra de los Siete años, Menorca fue tomada por Francia (1756)
Menorca bajo dominio francés
Durante los años de ocupación (1756-1763), los franceses fundaron el pueblo de San Luis, llamado así en honor de su rey, en cuyas aceras plantaron viñas que hoy en día llevan el vino de Binifadet. También introdujeron alguna palabra como por ejemplo gracias ('mercedes, gracias').

Menorca bajo dominio británico
El último gran imperio en gobernar la isla de Menorca fue el Imperio británico, que hizo por Menorca en poco más de 70 años lo que España no había hecho en 200 años. Los ingleses construyeron la primera carretera entre Mahón y Ciutadella, la que hoy recibe el nombre de camino de Kane; también ayudaron a comercializar el queso de Mahón, además de perfeccionarlo (gracias a que fueron ellos quienes introdujeron las vacas de raza frisona holandesa, y crearon la de raza menorquina con la ayuda local, claro), estos foráneos consiguieron sacar muchísimo provecho al campo de Menorca, y cambiaron por completo el estilo. Tanto que hoy no ha cambiado en absoluto, excepto en la tecnología, que lógicamente ha evolucionado. Se utilizan las mismas técnicas para llamar a las vacas, haciendo el silbato de wooks, en lo referente a las palabras oaks o cows, así como enseñaron a los isleños las técnicas para elaborar mejor el queso de Mahón, lo que hoy en día conocemos; gracias a que en la tercera dominación británica los españoles y los ingleses no se llevaban mal, ayudó a preservarlo mejor.
Las famosas ventanas de guillotina que tanto se pueden observar en Inglaterra y las Islas Británicas en general, también pueden verse en Menorca en muchas edificaciones históricas (y también en otras no tan históricas). Importaron la gallina inglesa, que hoy es una mezcla con la menorquina y adopta un color característico marrón oscuro negro. Los ingleses también fueron quienes crearon los primeros núcleos de antiguos lugares, que ahora son núcleos urbanos como el de Trebalúger, en la antigua George Town (Es Castell), pueblo fundado por los británicos en honor de su rey en ese momento. También es gracias a los ingleses que Mahón sea la capital hoy, y que el aljibe de Es Mercadal pueda tratar las aguas del centro rural de la isla.
Actualmente, todavía existen palabras que han perdurado a lo largo de 205 años, anglicismos del menorquín como mèrvil (marble), choque (chalk), etc., con una pronunciación muy similar. A pesar del parecido entre las palabras bótil y bottle, esta palabra no es un anglicismo.
Las diferentes torres de defensa existentes en la isla, de sur a norte y de levante a poniente, se construyeron contra los ataques de corsarios de África y del sur de Europa (turcos, griegos, etc.).
Guerra Civil
Durante la Guerra Civil Española, Menorca permaneció fiel al gobierno legítimo de la República, manteniendo la postura hasta la batalla de Menorca en febrero de 1939, cuando no hubo más remedio que pactar la rendición de la isla, mientras que Mallorca se unió al bando fascista. El brigada republicano Pere Marquès, después de conseguir que el general Bosch rindiera el mando de la isla, se erigió en la máxima autoridad militar de Menorca y fue responsable de los fusilamientos realizados durante el 2 y 3 de agosto de 1936 en la fortaleza de la Mola de Maó, en la que ejecutaron el jefe de Cerón y una decena más de mandos militares, capturados en los primeros días del golpe de estado. También durante su mandato se ejecutaron muchos civiles y clérigos afectos al bando fascista, entre ellos el sacerdote Joan Huguet. Esta situación pudo controlarse en septiembre de 1936, con el nombramiento por el gobierno republicano del teniente coronel de artillería José Brandaris de la Costa como gobernador militar de Menorca. El brigada Marqués sería fusilado por los fascistas tras la toma de la isla.
Durante la guerra, además de los bombardeos, también hubo un intento de desembarco en 1937 por parte del crucero Baleares y su flota. El ejército republicano tenía defensas previstas a lo largo de toda la costa de la isla con artillería considerada moderna en esta época, los famosos cañones Vikers de procedencia británica, en todo el estado sólo había 8 piezas de artillería como ésta, y 6 estaban en Menorca. Los republicanos tenían previsto el casi seguro desembarco en la playa de Sa Mesquida, haciendo fuertes fortificaciones subterráneas por todo el peñón que cubre la playa, pero para su sorpresa, divisaron que la flota de combate de los fascistas se estaba dirigiendo hacia el puerto de Maó (capital de la isla). La famosa fortaleza de la Mola, equipada con dos Vikers, disparó tan sólo un disparo con cada uno. Inmediatamente, la flota de combate fascista se batió en retirada, debido al gran alcance de la artillería y la potencia de fuego. No hubo más intentos de desembarco, pero la isla sufrió en cambio fuertes bombardeos italianos fascistas.
Durante la guerra, hubo combates en la isla como la batalla de Menorca en 1939 y un bombardeo a cargo de la aviación italiana. Al final de la guerra, en 1939, la marina británica supervisó una transferencia pacífica de poder en Menorca y procedió a la evacuación de algunos refugiados políticos.



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